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Gadafi promete un “infierno”, pero ya se quedó sin defensa antiaérea
Los cadáveres de soldados leales a Muamar Gadafi fueron ayer un testimonio de la dureza de los ataques aliados (arriba). La ruta entre Ajdabiyah y Bengasi fue escenario de bombardeos particularmente intensos (derecha).
La rapidez de los resultados chocó con las declaraciones del dictador Muamar Gadafi, quien prometió una «guerra larga y gloriosa» contra los «caballeros cruzados» y «los nuevos nazis».
«Los ataques fueron muy eficaces y dañaron los sistemas de defensa antiaéreos del régimen», afirmó el vicealmirante Bill Gortney durante una conferencia de prensa en la que brindó un pequeño informe de lo ocurrido hasta el momento. Además, explicó que la principal amenaza contra los aviones de Estados Unidos, el Reino Unido y Francia, países que encabezan la coalición extranjera, son los misiles tierra-aire SA-5 de largo alcance, pero «la capacidad (de las fuerzas de Gadafi) fue fuertemente reducida», agregó.
A su turno, el secretario de Defensa, Robert Gates, confirmó que Estados Unidos quiere reducir su participación en la campaña en cuestión de días y que, después de esa primera fase, el liderazgo militar podría quedar en manos de los oficiales franceses y británicos. Londres y París, indicó, seguirían utilizando para los ataques «la maquinaria de la OTAN».
Hasta la votación del jueves en el Consejo de Seguridad de la ONU que dio luz verde a la acción militar, la Casa Blanca había titubeado respecto de su nivel de participación en el operativo internacional. La lenta recuperación económica norteamericana y los otros dos frentes abiertos, Irak y Afganistán, atan esta vez de manos a la administración estadounidense, que ahora delega la tarea a sus aliados europeos, estimaron analistas.
Por verse
Cuando se le preguntó si Estados Unidos y sus socios tienen planeado prestar ulterior asistencia a las fuerzas rebeldes, Gates respondió: «Eso queda por verse». El ministro deslizó incluso que «los propios libios» tendrían que resolver la crisis política en el país.
Por último, Gates señaló que sería «insensato» matar a Gadafi. «Creo importante que operemos en el marco del mandato de la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas», señaló. «Si empezamos a añadir objetivos, creo que generaremos otro problema», afirmó.
También Francia, cuyos aviones sobrevolaron Libia pero no bombardearon ayer a las fuerzas de Gadafi, se refirió a la «eficacia» de las primeras operaciones y aseguró que los ataques de la coalición permitieron disminuir las agresiones contra la población civil que apoya a los rebeldes, sobre todo en la ciudad de Bengasi. Al respecto, el opositor Consejo Nacional Transitorio (CNT) aseguró que al menos 8.000 personas murieron desde que comenzó la revolución en Libia, a mitad de febrero. Ante la intervención militar internacional, Gadafi desafió a Occidente, prometió «una guerra de larga duración» y anunció que los depósitos de armas están abiertos a un millón de sus partidarios para «defender Libia y proteger su petróleo».
Un infierno
Si el sábado Gadafi había amenazado con una respuesta militar contra objetivos civiles en el Mediterráneo, ayer, en un nuevo mensaje sonoro, aconsejó a las potencias no «alegrarse» por una eventual victoria, ya que «van a morir, nosotros vamos a vencer», y el país «va a ser un infierno» para ellas.
Un aspecto importante en esta jornada fue el anuncio del despliegue de cuatro aviones de Qatar en la zona, lo que supone la primera participación árabe en la operación. Su «ingreso», fue criticado por la Liga Árabe, le otorga legitimidad al operativo dado que involucra a un país de la región.
En el terreno, el régimen decretó ayer un nuevo alto el fuego, en medio de informaciones sobre explosiones y disparos de la artillería antiaérea en Trípoli. Los disparos de los antiaéreos, en una primera tanda, habrían partido del palacio de Gadafi, Bab El Aziziya, y desde algún lugar del centro de la ciudad. Poco después se supo que un edificio administrativo del régimen había sido totalmente destruido por un disparo de misil.
Agencias EFE, AFP, Reuters y ANSA, y Ámbito Financiero


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