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Gala en el Colón con más de un lujo coreográfico
La segunda parte de la nueva gala internacional del Ballet Estable, con figuras del exterior, estuvo consagrada a coreografías sobre temas de Astor Piazzolla.
Meredith Webster y Keelan Whitmore, del Alonzo King Lines Ballet de San Francisco, abrieron el fuego con un poético fragmento de "Migration", con coreografía de King sobre música de Leslie Stuck, tan bellamente realizado como el dúo que brindaron más adelante: "Sposa son disprezzata" (música de Giacomelli inserta en el "Tamerlano" de Vivaldi y coreografía de King). La expresividad de ambas coreografías tuvo en Webster y Whitmore a dos intérpretes ideales. La argentina radicada en Estados Unidos Ana Sophia Scheller, integrante del New York City Ballet, y el armenio David Karapetyan, del San Francisco Ballet, comenzaron de manera brillante con el pas de deux de "Rubíes" de George Balanchine, exquisito en su simetría y sus toques de humor, y convencieron menos en el de "Don Quijote" pese a los espectaculares saltos de Karapetyan.
Anna Nikulina y Semyon Chudin, con la tradición del Bolshoi a sus espaldas, ofrecieron dos pas de deux de Petipa: el de "La bella durmiente" y el del Cisne Negro de "El lago de los cisnes"; impecables en sus líneas, ligeros y elegantes, cautivaron al público de principio a fin. Pero la presencia más esperada, se intuye, era la de la gran Tamara Rojo, directora artística y primera bailarina del English National Ballet. Dueña de un carisma fuera de serie, Rojo confirmó una técnica apabullante en el pas de deux de "Raymonda" (Glazunov-Loipa Araujo) junto al excelente Fernando Búfala, y cerró magníficamente en solitario la primera parte en el homenaje a Isadora Duncan creado por Frederick Ashton.
En la segunda parte las principales figuras del Ballet Estable ofrecieron una selección de obras de Piazzolla coreografiadas por Lidia Segni. Nadia Muzyca y Juan Pablo Ledo, Carla Vincelli y Federico Fernández, Edgardo Trabalón, Maricel de Mitri y Vagram Ambartsoumian y Magdalena Cortés y Julián Galván brillaron en un cuadro con poca sorpresa creativa pero bailado con brío y mucha garra.
ala Internacional. Ballet Estable del Teatro Colón (directora: Lidia Segni) e invitados. (Teatro Colón, 11 de septiembre).

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