27 de mayo 2011 - 16:49

Galápagos, las islas de la fantasía

Las tortugas gigantes son las estrellas de las islas. Miden más de un metro de diámetro y pueden pesar hasta 500 kilos.
Las tortugas gigantes son las estrellas de las islas. Miden más de un metro de diámetro y pueden pesar hasta 500 kilos.
El obispo de Panamá Fray Tomás de Berlanga viajaba hacia Perú cuando la famosa corriente de El Niño arrastró su embarcación y lo hizo chocar contra una isla desconocida. Pronto descubrió que se trataba de un archipiélago y lo bautizó Galápagos.

Corría el año 1535 y por entonces hablar de riqueza faunística no tenía tanto sentido como ahora, cuando casi cinco siglos de civilización arrasaron con buena parte de la naturaleza del «Nuevo Mundo» y miles de personas eligen viajar hacia Ecuador cada año para visitar uno de los mayores oasis de especies animales del planeta.

Oficialmente se llama archipiélago de Colón, pero nadie lo nombra así. Islas Encantadas fue el nombre que aportaron los españoles que visitaron la zona veinte años después que el religioso panameño.

El escritor Herman Melville tuvo también algo que decir. Opinó que el paisaje de volcanes extinguidos presentaba «el aspecto que podría ofrecer el mundo después de haber sufrido el castigo de una conflagración». Otro que visitó las islas en la primera y optimista mitad del siglo XIX fue Charles Darwin, que se dio el gusto de encontrar animales que no existían en otro lugar del mundo y postuló una teoría fundamental sobre las Galápagos: al formarse sobre la base de una erupción volcánica en una era geológica reciente, nunca estuvieron unidas a América y es por eso que poseen una fauna distinta a la del continente.

Anexadas a Ecuador en 1832, hubo que esperar hasta 1958 para que se crearan el Parque Nacional Galápagos y la estación biológica Charles Darwin, en la isla Santa Cruz. El archipiélago se ubica a casi 1.000 kilómetros del continente y está integrado por 13 grandes islas volcánicas, 6 islas pequeñas y 107 rocas e islotes.

Las islas donde se concentra la actividad son Isabela, Santa Cruz, San Cristóbal y Floreana. Todo el conjunto ocupa cerca de 50.000 km² del océano Pacífico. Las Naciones Unidas las declararon como Reserva Biológica Mundial y la Unesco como Patrimonio Natural de la Humanidad. En 1986 también fue declarado como reserva natural el mar que las rodea, por ser sus aguas las más puras y transparentes del mundo. Habitan allí unas 8.000 personas, casi todas en la isla de San Cristóbal y en Santa Cruz.

Volcanes

El paisaje de las Galápagos es naturaleza pura: playas de arena blanca, negra, rojiza o verdosa; cráteres de volcanes de todos los tamaños -hay alrededor de 2.500- y suelos de color negro, cubiertos de lava solidificada. Allí se pasean los animales más extraordinarios que puedan verse, tales como las famosas tortugas gigantes, iguanas de aspecto muy primitivo, con más de un metro de largo, y aves de todos los colores y tamaños. Como bien explicó Darwin, casi todas las aves de las Galápagos son endémicas, es decir que existen sólo en ese lugar, al igual que veinte de las veintidós especies de reptiles clasificados allí. También pueden observarse pingüinos, pelícanos, piqueros de patas azules y patas rojas, fragatas ladronas, leones marinos, pinzones, albatros, tiburones y ballenas.

Las tortugas gigantes son las estrellas de las islas, pese a que quedan unas 15 mil de las 250.000 que hubo tiempo atrás. Estos increíbles animales pesan de 150 a 500 kilos y miden alrededor de un metro de diámetro. En la isla Isabela hay unos seis mil ejemplares.

Por su origen volcánico, las Galápagos suelen sufrir erupciones, como las ocurridas en el volcán La Cumbre en la isla Fernandina y en el volcán Sierra Negra, en la isla Isabela en 2005.

El turismo se dedica a recorrer las islas por tierra y por agua, en compañía de guías especializados en la fauna local. Abundan los cruceros, que en general parten desde Ecuador. Son opciones también el buceo, el snorkeling, el kayaking y el surf. Hay senderos para realizar caminatas o para andar en bicicleta.

Dejá tu comentario