18 de noviembre 2009 - 00:00

García Caffi: “No hay ningún fantasma en la ópera del Colón”

«Encargarse personalmente de la puesta de una ópera en una temporada es un deber de un director artístico ante su equipo. Desde luego, yo no percibiré un centavo por Katia Kabanová».
«Encargarse personalmente de la puesta de una ópera en una temporada es un deber de un director artístico ante su equipo. Desde luego, yo no percibiré un centavo por Katia Kabanová».
Pedro Pablo García Caffi, director general y artístico del teatro Colón, anunció la semana pasada junto a las autoridades del Gobierno de la Ciudad la reapertura el 25 de mayo y su temporada para ese año. Desde entonces, se suceden los interrogantes: ¿con que capacidad operativa llega el Colón a esa fecha? ¿Cuál será el estado de las obras? ¿Habrá paz sindical o, después de los álgidos meses que se vivieron tras la sanción de la ley de autarquía, continuará la sucesión de conflictos? Algunos, como el mismo Daniel Barenboim, no creyeron --ni siguen creyendo-- que el Colón estuviera en condiciones de reabrir para el Bicentenario. Dialogamos extensamente con García Caffi sobre cada uno de estos temas:

Periodista: ¿Dudó antes de aceptar el cargo?

Pedro Pablo García Caffi: Durante las primeras 48 horas sí, después ya no porque comprendí que contaba con un apoyo irrestricto. Yo había establecido algunas condiciones básicas, sin las cuales no se podría pensar en la transformación estructural de tantas cosas obsoletas, y no sólo en lo edilicio. Había dos restauraciones por delante: la conservativa y la que apuntaba a un funcionamiento moderno. Hace nueve meses de aquello, y la semana pasada ya pudimos anunciar la reapertura el 25 de mayo y el contenido de una temporada.

P.: Algunos, no pocos, no están de acuerdo en cómo se llegará a ese día. El frente sindical es fuerte. ¿En qué condiciones se trabaja?

P.P.G.C: En este tiempo hubo voces contradictorias, es verdad. Sin embargo, también ocurrieron otras cosas tendientes a lo esencial, a que se resolvieran los conflictos para abrir el teatro. Cuando se dispuso la reglamentación de la reducción de personal para bajar de los 1300 a los 808 empleados, tuvimos un recurso de amparo presentado no por el gremio ATE sino por cuatro trabajadores, a título personal, y una medida judicial de no innovar. Aquello detuvo por tres meses toda actividad, aunque no fue tiempo ocioso sino que avanzamos, por ejemplo, en la confección de la temporada 2011. La Cámara, luego de nuestra apelación, falló a nuestro favor, y hace 10 días que el teatro funciona a pleno.

P.: ¿La planta actual es entonces de 808 personas?

P.P.G.C: No, aún no. Ese es el número al que se llegará en 2 años luego del proceso de traslado de personal, llamado a nuevos concursos en los cuales podrían regresar al Colón algunos de los trasladados, efectivización de jubilaciones, etc. Todo de manera ordenada.

P.: ¿Cuál es la situación actual del directorio según la ley de autarquía? ¿Habrá finalmente un representante de los trabajadores en el directorio?

P.P.G.C: En la actualidad, tras el apartamiento voluntario del doctor Mariano Emiliani, quedamos sólo tres. La contadora Mónica Freda, que pasó a ser directora ejecutiva, el director administrativo Lucas Figueras, y yo en mi condición de director general. El 23 de diciembre se llamará a una nueva elección de la que surgirá el representante de los trabajadores, siempre y cuando se alcance un nivel de partipación del 60% del padrón. A mí me parece un número muy alto de alcanzar, y creo que si no se llegara habría que modificar ese artículo de la ley porque si no continuaríamos sin cubrir ese lugar.

P.: ¿Con qué proporción restaurada del teatro se llega al 25 de mayo?

P.P.G.C:
En el área histórica, un 85%. Hay algunos sectores a que se terminarán a fines de 2010, como ciertos sectores en los bordes de cazuela y tertulia donde se habían instalado ubicaciones adicionales que serán retiradas. La seguridad es prioritaria. Volverán a funcionar todas las salidas de emergencia que estaban cerradas. También faltará el cuarto piso por ejemplo, donde funcionará un área estratégica como el Instituto Superior de Arte y el Centro de Documentación histórica. Ahora bien, las obras en los sectores nuevos continuarán hasta el 2011, los subsuelos, las salas de ensayo, etc.

P.: A propósito, ¿cuánto se perderá de depósitos, de talleres? ¿O no es cierto?

P.P.G.C: Vamos por partes. El proyecto de restauración del Colón no consiste sólo en embellecerlo y dejarlo tal cual era. No tendría sentido algo así. Al Colón hay que ponerlo en el siglo XXI en todos los aspectos. En los 3 subsuelos había depósitos de viejas escenografías consideradas tierra sagrada. Eso desaparece. No se tiran por supuesto sino que van a otros depósitos fuera del teatro. Dentro de él se establecerá un equilibrio racional entre lo artístico, lo escenotécnico y lo administrativo. Por ejemplo, era anacrónico que el Colón sólo tuviera una sala de ensayos para todos los cuerpos. La recuperación de esos espacios permitirá que ahora haya cuatro, el último de los cuales, destinado a la Filarmónica, sólo estará listo para el 2011 porque ahora está soterrado, tapado por la tierra desde los tiempos de la última restauración de los años 60. Allí hasta pondremos lucarnas para que la gente vea los ensayos.

P.: ¿Y el shopping y las confiterías?

P.P.G.C: Me sorprende cuando leo por ahí ese tipo de acusaciones. No existiría en la lógica de nadie hacer un shopping, no cabe en ninguna mente. No sólo la cultura no lo permitiría nunca, sino que sería un pésimo negocio. En cuanto a las confiterías, se mantendrá la que existe en el Paseo de los Carruajes, la de los palcos balcones, y se rehabilitará otra en ese sector que también es histórica.

P.: ¿El Masterplan era malo?

P.P.G.C: No, tenía cosas buenas, excelentes diría yo. La planificación tampoco era mala, pero terminaba la obra en plazos más largos. El mayor defecto era no haber contemplado la recuperación artística del teatro según las necesidades artísticas modernas. No era lógico que hubiera, por ejemplo, un 40% para el área administrativa contra un 20% artística. No había equilibrio.

P.: ¿En cuánto creció el presupuesto asignado este año para poder llegar a tiempo con la reapertura?

P.P.G.C: En alrededor de 30 millones de pesos extraordinarios. De 90 millones se pasó a 120 millones.

P.: ¿Qué pasó con el crédito del BID que se había asignado para las obras?

P.P.G.C: He escuchado decir que fue retirado porque no se lo empleó para tal fin. No me consta, yo no estuve en ese momento.

P.: Algunos especialistas señalan que la acústica corre peligro.

P.P.G.C: La acústica del Colón es la obsesión general, yo incluido por supuesto. Estamos trabajando con los mejores técnicos, los ingenieros Rafael Sánchez Quintana y Gustavo Basso, que vienen haciendo un trabajo de medición por etapas según se arma y rearman las estructuras de la sala, butacas, palcos, cortinados, etc. Inclusive, cada una de las butacas se reubicará según la misma posición que tenía antes. No hay que olvidar que en 1908 no había fabricación industrial en serie, y ninguna butaca es igual a la otra. También se han dejado de lado algunas reformas menores que podrían haber afectado a la acústica. Objetivamente, entonces, el resultado es el mismo: la acústica permanecerá tal cual. Ahora bien, la acústica es memoria y oído. No sólo oído. Hay personas que preferirían ni siquiera pasarle una escoba al teatro para evitar riesgos acústicos. Todo lo que hacemos lo comunicamos. Aquí no hay nubarrones ocultos, ni fantasmas en la ópera.

P.: Hay quien dice que sigue viendo el fantasma de Martín Boschet en el teatro [operador político del Pro y ex director ejecutivo en 2008, durante la gestión de Horacio Sanguinetti, que fue separado tras el episodio en el que rentó la sala del CETC a la firma de zapatillas Converse para una fiesta privada].

P.P.G.C: Martín Boschet no trabaja en el Colón, ni en la jefatura de gabinete del gobierno. Lo veo siempre durante los espectáculos que presentamos en el Coliseo, por supuesto como espectador. Yo no tengo absolutamente nada personal contra él, pero no forma parte de mi equipo. Una de las condiciones que puse antes de asumir fue justamente esa, formar yo mi equipo.

P.: ¿Cuál fue, a su juicio, el mayor error que se cometió con el Colón?

P.P.G.C: No haber logrado que sus directores, a lo largo de los años, pudieran establecer los objetivos del teatro independientemente de los tiempos políticos.

P.: ¿La autarquía logra eso?

P.P.G.C: La autarquía es económica. Si hubiera cambio de gobierno en 2011, yo también podría cesar en mis funciones en el teatro.

Entrevista de Marcelo Zapata

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