22 de marzo 2011 - 00:00

Generales dejan más solo al dictador yemení

Saná - Generales de alto rango, embajadores y algunas tribus dieron ayer su apoyo a las manifestaciones contra el Gobierno de Yemen, en un importante revés para el presidente Ali Abdalá Saleh que intenta sobrevivir a las crecientes exigencias de que renuncie.

El dictador, que ha permanecido en el poder por 32 años, ve cómo una serie de aliados abandona sus filas aceleradamente.

El viernes, francotiradores mataron a 52 manifestantes opositores al Gobierno en Saná, llevando a Saleh a despedir a su gabinete y declarar un estado de emergencia por 30 días que restringe la libertad de movimiento y el derecho de reunión, además de dar a la Policía mayor autoridad para arrestos.

Pero el anuncio televisivo de deserción por parte del general Mohamed Ali Mohsen, cercano asesor de Saleh, fue el mayor golpe para el mandatario.

«Anunciamos nuestro apoyo pacífico para la revolución pacífica de los jóvenes y sus demandas y llevamos a cabo nuestro deber al garantizar la seguridad y estabilidad en la capital», dijo Mohsen, comandante de la zona militar noroeste, a la cadena Al Yazira. «Yemen afronta una crisis seria como resultado de prácticas ilegales e inconstitucionales de las autoridades, la marginalización de la Policía y la ausencia de justicia», aseveró.

Mohsen es un asesor clave de Saleh en asuntos de la influyente tribu al-Ahmar, cuyos miembros cuentan con varios puestos cruciales en el Estado. Al menos otros dos generales anunciaron su apoyo a los manifestantes, de acuerdo a Al Yazira. Entre otros funcionarios prominentes que expresaron su respaldo al movimiento de protesta estaba Abdullah Alaiwa, ex ministro de Defensa y asesor del Estado Mayor Conjunto, indicó la cadena.

Dos embajadores yemeníes también renunciaron a sus puestos en protesta contra la represión del Gobierno sobre los manifestantes. Ellos son Abdel-Wahhab Tawaf, representante en Siria, y Mohamed al Ahwal, embajador en Arabia Saudita. Según trascendió, también cinco embajadores en Europa se sumaron al reclamo de renuncia del déspota y algunas fuentes elevan a veinte el número de diplomáticos rebeldes. En ese clima, el canciller francés, Alain Juppé, afirmó en Bruselas que la salida del dictador es «inevitable».

En tanto, animado por el respaldo formal del Ministerio de Defensa en nombre del Ejército y la Policía, Saleh salió a defenderse una vez más. «Resistimos igual que las montañas Aiban y Naqim, así como la mayoría del pueblo yemení, que permanece en seguridad y con estabilidad y legitimidad constitucional», dijo durante una reunión con dirigentes de la tribu Zarua en Saná.

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