Gimnasia y River se olvidaron de jugar

Edición Impresa

Tuvo mucho más de ajedrez que de fútbol. Se estudiaron todos los movimientos del rival y la forma de anularlos.

Les faltó la segunda parte de la historia, ésa que obliga a ser creativo para poder salirse del libreto y buscar ganar el partido.

En realidad, Gimnasia y River aburrieron con un espectáculo que tuvo mucho despliegue físico y amor propio, pero que no tuvo lo básico del fútbol: habilidad, impronta y agresividad ofensiva.

No hubo nadie que saliera del libreto y por eso las pocas situaciones de gol fueron dos remates de media distancia. El más peligroso fue el de José Vizcarra que obligó a una buena atajada de Juan Pablo Carrizo, mientras que el de Erik Lamela ni siquiera le atinó al arco.

Sobre el final, los dos se dieron cuenta de que el empate no les sumaba demasiado, y un cabezazo de Adalberto Román hizo lucir a Monetti, y uno de Magallán fue sacado milagrosamente por Carrizo.

Muy poco para un equipo que sigue siendo el único puntero y para otro que proclama el buen fútbol como bandera para mantener la categoría. Son dos rivales que pueden jugar mucho mejor, pero ayer pusieron piloto automático y se dedicaron a no perder.

Dejá tu comentario