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Giordano: efectismo con cuidadoso estilo

Alice y Mattia son dos adolescentes que viven en Turin, padecen traumas de su infancia, dos pérdidas dolorosas. La de Alice es física, perdió una pierna en una clase de esquí, la de Mattia es mental, no resiste la culpa de haber abandonada a su hermana Michela para ir un cumpleaños, y que ella desapareciera para siempre. Los dos están lisiados, se sienten humillados por el destino y viven encerrados en ellos mismos. A los 15 años se encuentran en el mismo colegio, y si bien Alice busca el acercamiento con ese Mattia que deslumbra en matemáticas (en la escuela ella, anoréxica, apática, indiferente a todo, es la freak, y él el nerd que se las sabe todas y tiene el hábito de autoflagelarse), viven «la soledad de los números primos», esas excepciones numéricas que si bien están cerca no llegan a tocarse nunca porque algo siempre se les interpone.
Ser como dos polos que se atraen y se repelen es una nueva frustración de dos que se sienten marcados por el infortunio. Sentimental, efectista, conmovedora, narrada en la prosa que suele definirse en Europa como la del «best seller de calidad», para diferenciarlo de los estadounidenses, cuenta en siete etapas, que recorren 24 años de los personajes, los pesares de los débiles, los diferentes, los solitarios, los que llevan estigmas, los que viven amores imposibles. Y tiene un contundente final donde todo se explica, donde cuando un día es como otro no se necesita más, donde las personas a pesar de las tragedias vividas se pueden levantar solas.
Con esta historia, opera prima narrada con maestría profesional, Paolo Giordano ganó el Premio Strega 2008, se convirtió en «el fenómeno editorial más relevante de los últimos tiempos en Italia» y en best seller internacional con millones de ejemplares vendidos. Cabe la sospecha de que detrás de la obra de Giordano ha habido un extraordinario marketing editorial. La novela se iba a llamar «Dentro y fuera del agua», frase que tiene que ver con su emotivo final, pero el editor de Mondadori propuso la frase que corresponde con el momento en que Mattia descubre los numeros primos gemelos, los solitarios, y consideró que «La soledad de los números primos» era una metáfora mas atrayente que enriquecía el perfil del autor, un joven licenciado en Física Teórica. No se equivocó.
M.S.H.


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