5 de noviembre 2010 - 00:00

Gobierno apura presupuesto (oposición ya tiene el suyo)

Alfonso Prat Gay
Alfonso Prat Gay
El kirchnerismo quiere apurar la votación del proyecto de Presupuesto 2011 en una sesión especial que se convocará para el próximo miércoles. Pero pa-ra hacerlo debe garantizarse primero un acuerdo con el socialismo, que aún no tiene, con algunos sectores del centroizquierda y sumar a sus clásicos aliados. Es decir, el Gobierno no cuenta con el número y corre el riesgo de que la oposición imponga su dictamen de minoría, aunque, en ese caso, el oficialismo presionará para que la sesión falle a costa de que el Gobierno se quede sin Presupuesto, algo que no parece preocupar a la Casa Rosada.

Al recinto llegarán tres dictámenes que, además, tienen dos de ellos firmas en disidencia. En el caso del kirchnerismo, Carlos Heller presentó objeciones. Claudio Lozano presentó el suyo y el resto de la oposición llegó a un acuerdo para unificar postura. Ese despacho redactado por Lozano, a su vez, reconoce mayores gastos e ingresos y, aunque no altera el resultado financiero que propone el proyecto oficial, plantea que la «clave» de la discusión presupuestaria pasa por la «restitución de las contribuciones patronales y la revisión de las exenciones tributarias».

Este año, el dictamen que presentaron la Coalición Cívica, el radicalismo, el PRO, el GEN y el Peronismo Federal con 21 firmas tiene una característica que rara vez se dio en la historia del Parlamento: presentaron un proyecto de Presupuesto alternativo completo. En otras ocasiones, la oposición había presentado cambios al proyecto oficial, pero sin llevar adelante el enorme trabajo que implica elaborar un Presupuesto completo, algo que sólo puede realizar el Ministerio de Economía, que cuenta con la base de datos nacional para hacerlo.

Ese trabajo fue realizado por los equipos de Alfonso Prat Gay; el PRO, con Jorge Triaca y Federico Pinedo, y el radical Heriberto Martínez Oddone. Tal como lo presentaron ayer, el proyecto respeta los lineamientos generales del enviado por Cristina de Kirchner, pero modifica puntos centrales. Por ejemplo, recalcula la proyección de inflación, llevándola del 8,9% que fijó el Poder Ejecutivo a casi un 25%, como estima la mayoría de las consultoras; y el crecimiento de la economía, incorporando al Presupuesto los excedentes de recaudación que el Gobierno normalmente distribuye mediante decretos de necesidad y urgencia. Así, calcula los mayores ingresos, llevándolos a $ 411.200.481.825.

También asigna fondos para cubrir el pago del 82% móvil a jubilaciones y suspende la vigencia de los superpoderes permanentes para manejar el gasto que Néstor Kirchner hizo votar en 2006.

En esos ingresos contempla adelantos del Banco Nación, el BCRA, pagos de títulos de la ANSES y no dispone la creación de un Fondo de Desendeudamiento con u$s 7.500 millones de reservas del Central como el proyecto oficial. En esto no todos los bloques estuvieron de acuerdo y de allí que existan firmas en disidencia parcial. El proyecto también modifica el gasto total, elevándolo a $ 410.521.436.778, por lo que el superávit, en este caso, se reduce a $ 680 millones.

«El dictamen de la oposición no implica un plan de Gobierno alternativo. Simplemente reestima los recursos de la Administración Nacional con parámetros más realistas de crecimiento, tipo de cambio y, sobre todo, inflación, evitando que el Gobierno repita el truco de los últimos ejercicios, de utilizar los excedentes presupuestarios para gastos no aprobados por el Congreso (en 2010, solamente, esos excedentes llegarán a los $ 60.000 millones)», dijo ayer Prat Gay sobre ese proyecto.

Ahora, tanto el kirchnerismo como la oposición deberán organizar una estrategia para bajar al recinto. Uno de los caminos que analizan el PRO, la UCR y al Coalición Cívica es habilitar el debate en general del proyecto oficial y luego votar en particular los artículos del Presupuesto opositor.

Por lo pronto, ayer el Gobierno dio la primera señal: «La intención del oficialismo es pedir una sesión especial para tratarlo el miércoles», dijo la kirchnerista Patricia Fadel. Cuenta para eso con los bloques de la Concertación y de Nuevo Encuentro, que ayudaron a que el dictamen de mayoría tuviera 23 firmas.

La incógnita sigue siendo el socialismo. La diputada de ese partido que integra la Comisión de Presupuesto y Hacienda, Alicia Ciciliani, tuvo hasta ahora una conducta errática. Primero firmó el dictamen del Gobierno y luego, aduciendo error, ordenó retirarla. En realidad, se sabe que sufrió dos tipos de presiones: sus socios radicales del Acuerdo Cívico y Social protestaron por haber estampado la firma, pero al mismo tiempo su jefe santafesino, Hermes Binner, pareció aprovechar la oportunidad para negociar fondos para obras en la provincia.

Esta última posibilidad parece ser la más cercana a la realidad, ya que el socialismo aún no decidió si esa fuerza otorgará libertad de acción a sus diputados o se abstendrá en la votación, dos caminos que juegan a favor del Gobierno.

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