11 de junio 2009 - 00:00

Golpeada, la carga aérea aguarda una mejora

Un avión MDII recibe carga.
Un avión MDII recibe carga.
Las estadísticas de cargas aéreas de la Argentina en los últimos meses presentan datos típicos de una gran depresión. Si bien es cierto que el descenso aparenta haberse nivelado, ello no suaviza la devastación que ha sufrido el sector y cuya salida es difícil predecir hoy.

En efecto, el porrazo que se han pegado los volúmenes recibidos y despachados ha dejado sudando a los más optimistas. Tomando el período enero-mayo de 2009 y comparado con enero-mayo de 2008, la carga aérea de exportación se hundió un 44% y la de importación fue algo menos trágica, con un 32,3% de baja. El mes de mayo de 2009 muestra una caída interanual del 39,4% en la exportación y del 32,4% en la importación.

Situación

Podría pensarse que toda la región está inmersa en la misma situación, pero las dimensiones del problema no son parejas a pesar de cuánto nos gusta jactarnos de superioridad. La Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) dijo recientemente que en abril de este año la carga aérea en América Latina decayó el 24,2% interanual y el 20,6% en enero-mayo interanual. Para la región toda, IATA considera que el sector ha alcanzado su piso tras cinco meses consecutivos de más del 20% de caída en sus ventas respecto de niveles previos.

Tito Zaninovich, ejecutivo de cargas aéreas de larga data, reflexiona respecto de la situación: «Creo que ya vivimos lo peor; gradualmente deberíamos ir mejorando. No veo grandes cambios en el tercer trimestre, pero el cuarto podría presentarse interesante, con el desarrollo de la fruta». Tengamos en cuenta que «tercer trimestre» significa «poselecciones de junio». De todos modos, un suave descenso sería esperable también porque hay una baja histórica para esta época del año.

Si bien podría decirse que fue la crisis financiera mundial la que le robó estos grandes mordiscos que le faltan al mercado, cabe preguntarse cuál hubiera sido la evolución si nuestro país tuviera una política activa de promoción de sus cargas aéreas con productos alimenticios de valor agregado a valores competitivos. El mundo está angustiado, lo cual presentó una formidable oportunidad que incomprensiblemente hemos dejado pasar. Como Lee Iacocca aprendió de su padre siendo joven, «en épocas de crisis dedicate a la comida, porque la gente angustiada come más». Si un mercado tradicional se cae, hay que estar listo para ir en busca de otro para reemplazarlo.

Dado que a los argentinos nos gusta decir que somos mejores en todo, si consideramos la carga aérea como termómetro de la salud económica y el desarrollo de un país, necesitamos que alguien nos explique por qué en cargas aéreas nos va peor que a la región, amén de que sabemos que la recesión de los EE.UU. y de China han hecho decaer la demanda de nuestros productos.

La Argentina incrementó su comercio aéreo con otros países de la región, promediando un 39% de alza, mantuvo un 20% (promedio) de intercambio con Europa y vio reducirse su flujo de flete aéreo con EE.UU. en un 31%. Y si bien la crisis financiera mundial ha trotado como elefante en bazar, también hay signos paulatinos de que en algunos lugares aparecen mejoras y otros ya no empeoran. Ello tendrá, sin duda, consecuencias positivas en el mediano plazo.

«Considero que al cambiar los jugadores claves en los principales centros económicos e industriales, habrá un escenario nuevo luego de que la situación se estabilice y vuelva a retomar la senda del crecimiento», comenta Marcos König, gerente de Cargas de Lufthansa en la Argentina.

¿Podrían aplicarse políticas públicas para mejorar el cuadro y alentar al sector, que en definitiva sirve de arteria para el tráfico de productos de alto rédito nacional? Por supuesto, porque el área necesita desesperadamente que los Estados acompañen sus esfuerzos por reducir costos y aumentar la eficiencia. Es curioso, pero por lo general los proveedores que viven de las aerolíneas suelen solucionar la baja de sus movimientos redistribuyendo sus costos entre menores actores, que terminan pagando más.

En la Argentina, aquello que más necesitaría el sector y que podría hacerse lleva nada más y nada menos que 20 años de retraso intencional.

A dos días de alejarse del Gobierno y quizá ya privado de opciones, Raúl Alfonsín puso su firma a un proyecto que, si bien en un principio puso en orden el vergonzoso y corrupto estado de situación del manejo monopólico de las cargas aéreas en manos de LADE, terminó creando un monopolio de lujo, es decir la famosa Edcadassa (Empresa De Cargas Aéreas Del Atlántico Sur SA), que se hizo cargo de la tarea en todos los aeropuertos del país donde podía ganar plata.

Exclusividad

En aquella época se quiso drogar la sensibilidad del sector utilizando el término «exclusividad» -que afortunadamente no prosperó- en lugar de «monopolio». Se llegó inclusive a la desfachatez de justificarlo diciendo que «creemos que de ninguna manera habría excelencia en el servicio si no tuviéramos un volumen de cargas que la justificara». Este insulto a las ventajas de la sana competencia figura en los registros de un seminario de transporte de cargas de la UIA. A él asistió invitado el entonces ministro de economía, Domingo Cavallo, que se comprometió a avanzar con la desregulación del sector aéreo y terminar con aquello que él cautamente llamó «un virtual monopolio». Cavallo pasó, pero los costos del manejo de cargas aéreas que a veces casi triplican lo que se paga por igual servicio en los países de la región siguen ahí, con el Estado como socio accionista.

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