4 de septiembre 2015 - 00:00

Google tiene problemas con su auto sin conductor

Desde hace ya más de un lustro Google está aplicando grandes esfuerzos tecnológicos a emprendimientos que se han alejado mucho de sus humildes inicios como buscador de internet. Entre estos proyectos, probablemente el más difundido por sus implicancias futuristas es el de su famoso auto que se maneja solo. Si bien hace rato que se supone que el auto de Google está en condiciones técnicas para circular, siguen apareciendo impedimentos. Los problemas posibles suelen surgir de las ordenanzas de las distintas ciudades y naciones y de la creciente posibilidad de que un auto autómata pueda ser mas fácilmente hackeado que uno conducido por una persona.

Últimamente ha surgido una nueva traba a su inminente puesta a punto para poder ser comercializado: su difícil interacción con los demás autos que sí están manejados por personas. Según el New York Times, hay varios reportes de accidentes que involucraron a distintos autos Google, y siempre la responsabilidad fue de los otros conductores que no entendieron el comportamiento demasiado respestuoso de las reglas de manejo del vehículo autoconducido. Por ejemplo, si en un cruce de peatones, el auto detiene la marcha para mirar hacia los costados, el que viene detrás no acostumbrado a tal grado de prevención, probablemente lo embista. Del mismo modo, si en una autopista a la hora pico el auto Google deja un espacio prudente con el que tiene delante, probablemente eso provoque que los que vienen detrás muy apurados traten de colarse en el hueco y puedan provocar algún accidente. Hasta ahora hubo un solo caso de accidente de tránsito donde la responsabilidad fue del auto Google. Ocurrió en 2009 y justamente el prototipo estaba al mando de un empleado de la firma.

Ahora otro desafío de Google es lograr que su auto sepa desenvolverse e interactuar con los que se mueven según el compartimiento de la gente, que por supuesto depende de muchos factores, empezando por el entorno cultural. Claramente falta bastante para que el obediente auto Google pueda llevar tranquilamente a sus pasajeros.

Diego Curubeto

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