Últimamente ha surgido una nueva traba a su inminente puesta a punto para poder ser comercializado: su difícil interacción con los demás autos que sí están manejados por personas. Según el New York Times, hay varios reportes de accidentes que involucraron a distintos autos Google, y siempre la responsabilidad fue de los otros conductores que no entendieron el comportamiento demasiado respestuoso de las reglas de manejo del vehículo autoconducido. Por ejemplo, si en un cruce de peatones, el auto detiene la marcha para mirar hacia los costados, el que viene detrás no acostumbrado a tal grado de prevención, probablemente lo embista. Del mismo modo, si en una autopista a la hora pico el auto Google deja un espacio prudente con el que tiene delante, probablemente eso provoque que los que vienen detrás muy apurados traten de colarse en el hueco y puedan provocar algún accidente. Hasta ahora hubo un solo caso de accidente de tránsito donde la responsabilidad fue del auto Google. Ocurrió en 2009 y justamente el prototipo estaba al mando de un empleado de la firma.
Ahora otro desafío de Google es lograr que su auto sepa desenvolverse e interactuar con los que se mueven según el compartimiento de la gente, que por supuesto depende de muchos factores, empezando por el entorno cultural. Claramente falta bastante para que el obediente auto Google pueda llevar tranquilamente a sus pasajeros.
| Diego Curubeto |


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