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Gozos y sombras de un trío de sesentones
Aunque los coprotagonistas de «Enamorándome de mi ex» son Alec Baldwin y Steve Martin, Meryl Streep encuentra su mejor partenaire en el sorprendente secundario John Krasinski.
La directora de «Alguien tiene que ceder», «Lo que ellas quieren» y «Juego de gemelas», Nancy Meyers, sigue fiel a su fórmula de comedia gozosa sobre avatares sexo-sentimentales de gente madura, con los condimentos adecuados para asegurarse la complicidad femenina sin espantar al público masculino, en ambos casos de 50 para arriba. Como de costumbre, su concepto de gozoso no significa audacia, independientemente de su gusto por mostrar traseros, masculinos cabe aclarar (en «Alguien.» fue el de Jack Nicholson, acá el de un Alec Baldwin gordo y desinhibido) o los diálogos medidamente «picantes», a veces inteligentes, otras fácilmente hilarantes y otras edulcorados.
Meryl Streep y Baldwin son una pareja de divorciados con tres hijos grandes. El está casado nuevamente con una chica que podría ser su hija, y ella sobrelleva con tristeza, pero también con dignidad, la traición, la soledad y el paso de los años (al respecto, hay una escena impagable en el consultorio de un cirujano plástico), hasta que entre fiestas familiares y otros encuentros, el viejo amor parece que comienza a reverdecer, con adulterio incluido. Entre medio, aparece un tercero (Steve Martin, totalmente fuera de registro en su evidente esfuerzo por no parecerse a sí mismo y componer un tímido casi patológico), con los enredos correspondientes.
Más o menos en la misma línea de «Mamma Mía!», Meryl Streep sostiene casi toda la película, en el caso, con la ayuda no de Baldwin ni de Martin sino de un iluminado John Krasinski, que en el papel de yerno hace reír más que ningún otro y equilibra un poco todo lo que compete a los traumados hijos de la pareja, dos de ellos veinteañeros largos a los que hay que andarles explicando las cosas de la vida para que no se confundan y lloren por cualquier cosa. Pese a que Meyers fuerza, otra vez, el desenlace para que cada cosa quede en su lugar, su comedia, correctamente filmada, no va a defraudar a sus adeptos y se deja ver por todo el resto.


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