Es el caso de Pepsi, Walmart y Verizon. Starbucks y General Motors ya decidieron retirar avisos. En pocos días acciones de Alphabet cayeron 4%.
Sundar Pichai
Nueva York - Importantes marcas como Pepsi, Walmart y Verizon decidieron revisar sus contratos de publicidad con Google en respuesta a la emisión de sus anuncios en videos ofensivos en YouTube, pese a las disculpas de la compañía, un castigo que desvela un conflicto latente en este negocio digital.
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El sistema automatizado de inserción de anuncios de Google colocó los nombres de los anunciantes en videos de contenido racista y antisemita, un hecho que no es reciente pero en las últimas semanas pasó de ser un problema de relaciones públicas a tener impacto financiero. "Esto ha sido un problema desde que existe la publicidad programática, para empezar", escribió Mike Isaac, experto en tecnología de The New York Times. Pero el clima político ha forzado a plataformas como Google y Facebook a ser "reticentes árbitros de discurso" en sus políticas, añade.
El viernes, Starbucks y General Motors decidieron retirar sus anuncios de YouTube, mientras que Pepsi y Walmart suspendieron su inversión en publicidad de Google -cuyo CEO es Sundar Pichai-, a excepción de los anuncios personalizados en búsquedas.
Otras marcas, como FX Networks, parte de 21st Century Fox, anunciaron que ponían fin a su inversión en publicidad con el gigante tecnológico de Mountain View, incluyendo los anuncios en búsquedas y en YouTube. Un ejecutivo de este grupo de compañías dijo a The Wall Street Journal que Google les ha asegurado que sus marcas estaban "seguras" frente a contenidos controvertidos, pero "a pesar de sus garantías, estaba claro que no podían dar garantías".
El director ejecutivo de Google, Philipp Schindler, ofreció disculpas públicamente el martes pasado y aseguró que la compañía está "revisando extensivamente" sus políticas de anuncios y herramientas. Cinco días antes, el responsable de Google en Reino Unido, Ronan Harris, defendía que YouTube, donde se suben 400 videos por minuto, invierte "millones de dólares al año y emplea a miles de personas para frenar las malas prácticas en la publicidad".
La controversia tiene un alcance global y algunas marcas europeas, incluidos medios de comunicación, retiraron sus anuncios de YouTube después de que el 17 de marzo el Reino Unido convocara a Google a dar explicaciones sobre "cómo dará el servicio de alta calidad que exige el Gobierno para sus contribuyentes".
No obstante, para Mike Isaac controlar los anuncios que aparecen en videos de contenido reprobable "requiere la ayuda de inteligencia artificial" y ese campo "todavía necesita ayuda para comprender asuntos muy humanos".
El año pasado, Alphabet, la matriz de Google, aumentó sus ganancias un 19,1 % y en el beneficio neto de las cuentas del grupo (19.478 millones) jugaban un gran papel las actividades de Google, especialmente sus ingresos del buscador por publicidad.
Desde el comienzo de las reacciones de anunciantes, el 17 de marzo, las acciones de Alphabet han caído más de un 4 %, lo que se traduce en unos u$s25.000 millones.
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