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Grecia, sin respiro: se marchó la troika
Cuando parecía que el acuerdo estaba cerca, el jefe de la delegación, el danés Poul Thomsen, interrumpió ayer una reunión con Vroutsis para consultar a la directora del FMI, Christine Lagarde. La conversación se reanudó, y parecía extenderse hasta entrada la noche, con la versión de que la misión de los acreedores partirá hoy de Atenas. Grecia necesita el acuerdo, que incluye un ajuste fiscal de 11.500 millones de euros en 2013-14 para recibir un tramo de ayudas por 31.500 millones de euros.
La «insistencia» con que la troika sigue pidiéndole al Gobierno que aplique reformas rígidas e impopulares al mercado de trabajo está «equivocada», dijo ayer Evangelos Venizelos, líder del partido socialista Pasok, al salir del Parlamento tras una reunión con el premier Samaras y con Fotis Kouvelis, líder de Izquierda Democrática.
Acerca de la demora sobre el acuerdo entre el Gobierno y la troika, Venizelos afirmó que «daña la economía del país y su imagen en los mercados». «Ese paquete de medidas de austeridad, añadió el líder del Pasok, deberá ser efectivamente el último no sólo para salvar la economía griega sino también para convencer a los inversores de volver a nuestro país».
Por su parte, Kouvelis dijo que «las tratativas con la troika continuarán» aunque aclaró que «Izquierda Democrática no votará en el Parlamento a favor de los pedidos de la troika referidos al mercado de trabajo». La base de la nueva pulseada entre Grecia y los acreedores es no sólo el ajuste del mercado laboral sino también el manejo de los amortizadores sociales y el despido de 150.000 empleados públicos. La troika demanda que el Gobierno griego reduzca las indemnizaciones un 50% retroactivo a enero de 2012 así como el preaviso de despido de seis a tres meses.
Agencia ANSA

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