8 de agosto 2018 - 22:13

Guerra de ladrillos: crecen franquicias y desatan la polémica

Este modelo internacional que desembarcó en los últimos años en la Argentina genera el rechazo de las cámaras y colegios del sector de real estate. Aseguran que no cumplen con la ley y que son competidores “desleales”.

Guerra de ladrillos: crecen franquicias y desatan la polémica
Los cambios siempre generan resistencia. Y es por eso que no sorprende que los nuevos jugadores que desembarcaron en el último tiempo en el mercado inmobiliario están inmersos en la polémica. Se trata de las flamantes franquicias inmobiliarias que llegaron con fuerza al país y se expanden rápidamente cambiando la forma de operar de los negocios inmobiliarios.

"Operan fuera de la ley", escueto, pero conciso así defino Armando Pepe, presidente del Colegio Profesional Inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires a esta nueva unidad de negocios que llegó para generar fuertes cambios en el mundo de Real Estate.

La más representativa es Remax, una franquicia de capitales estadounidenses que opera en más de 100 países con más de 100 franquiciados solo entre Uruguay y Argentina. También está Coldwell Banker, con un formato similar, que llegó en 2014 y se desarrolla en 50 países. Y a principio de este año desembarcó la red inmobiliaria estadounidense Century 21, con presencia en más de 80 países que pretende alcanzar 50 oficinas este año en la Argentina.

Pero, no se trata sólo de grandes cadenas internacionales; ya hay firmas locales que están utilizando esquemas similares para expandirse. Estos son los casos de Grupo Mega, con 50 locales, y Tizado, que en este caso franquicia su marca a inmobiliarios matriculados. En un escenario complejo para el sector inmobiliario, las cadenas inmobiliarias más pequeñas, aseguran que están colgando de un hilo.



CONFLICTO

El principal problema radica en que en el caso de las franquicias inmobiliarias, la mayoría de ellas no cuentan con personal autorizado para llevar adelante el negocio. Según denuncia el Colegio Inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires "el comercio de inmuebles por parte de corredores y martilleros es una actividad profesional personal e intransferible; por lo tanto, requiere de cursar y aprobar una carrera universitaria y de una matriculación", algo que no estaría ocurriendo en el 100% de los caso de las franquicias.

Desde Remax, la marca más significativa sostuvieron que "su actividad se limita al otorgamiento de franquicias que brindan a profesionales matriculados el acceso a un conjunto de servicios complementarios a su actividad. Entre otros derechos, la franquicia otorga la posibilidad de utilizar la marca Remax", indicaron en diferentes comunicados, aunque al ser consultados por este diario no quisieron hablar del tema.

La marca está presente en Argentina desde 2005, hoy ya cuenta con 110 oficinas en 42 ciudades con más de 2.700 personas vinculadas a su red que brindan servicios inmobiliarios en el territorio nacional y en vínculo con otras oficinas del mundo. Lo cierto es que su expansión parece cada vez más compleja.



ZONAS

Córdoba, Entre Rios y Buenos Aires son solo algunas de las provincias que se muestran en guerra contra la principal franquicia inmobiliaria que hace casi una década se instaló en el país. En el primer trimestre del año pasado la firma norteamericana no podía operar en Paraná, lo mismo ocurrió en la provincia de Buenos Aires, donde en un fallo reciente la Cámara de Apelaciones y Garantías del Departamento Judicial Mercedes declaró que un agente de Remax desempeñaba "el ejercicio ilegal de la profesión de Martillero público".

Para las pequeñas y medianas inmobiliarias se trata de una competencia desleal, en un escenario complejo en donde las operaciones de compra-venta están casi congeladas, estos gigantes internacionales parecen acabar con las clásicas inmobiliarias. Y es por eso que no sorprende que tanto desde las Cámaras como los Colegios inmobiliarios del país salgan a rechazar su desembarco. Una guerra que comenzó hace años, pero que con la crisis y la turbulencia del dólar parece haberse acrecentado.

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