La ministra de Salud, Graciela Ocaña, hizo una visita al hospital militar móvil de la Fuerza Aérea Argentina instalado en el Aeropuerto de Ezeiza para atender a pasajeros que presenten síntomas compatibles con los de la gripe AH1N1 (gripe porcina). Fue el sábado, a pesar de que su colega de Defensa, Nilda Garré, había planificado que la inauguración del hospital modular se hiciese el viernes por la mañana. Garré calculó todo con miras a dejar abierto el nosocomio móvil antes de su viaje a Alemania. Partió justo el sábado y asistirá a la Primera Conferencia de Instituciones Ombudsman de las Fuerzas Armadas, que se desarrollará del 10 al 12 de mayo. Había dado instrucciones al asesor de imagen Jorge Bernetti, quien convocó al acto a la prensa nacional e internacional. Y se quedó mordiendo la bronca destilada por una decena de comunicadores que acudieron en vano.
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El comandante de Regiones Aéreas, brigadier Marcelo Ayerdi, dueño del predio de Ezeiza, fogoneó al viceministro de Defensa, Germán Montenegro, para que no dejara caer el evento de la jefa castrense. Ocaña ganó la pulseada y cortó las cintas con estas palabras: «Ojalá no haya que usarlo para ningún caso».
Las instalaciones cuentan con ocho módulos con capacidad de internación, laboratorio, y sala de rayos. Es la segunda oportunidad, durante los últimos días, que Garré sufre el desgaste de la autoridad. Antes, la Presidente descartó accionar ante la Justicia contra los ruralistas que burlaron la seguridad de la base aérea en Paraná para entregarle un petitorio como lo había anunciado con bombos y platillos la ministra de Defensa.
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