- ámbito
- Edición Impresa
Hacia un cambio total del sistema político
Sin embargo, antes de hablar de las consecuencias es necesario examinar las causas. El nacimiento de un eventual ejecutivo Monti representa ante todo una derrota de la política, como todo «Gobierno técnico» liderado por una personalidad de alto perfil profesional pero sin identidad partidaria.
Programa conocido
Contrariamente a España, o incluso a Grecia, donde los partidos lograron llegar a una solución ante el arreciar de la crisis, en Italia tuvo que intervenir personalmente Napolitano, que en cuanto presidente es una figura «super partes», para -al parecer- imponer como premier a un dirigente sin identidad partidaria y sin siquiera un cargo electivo.
Sea como fuere, si Napolitano logrará en las consultas que llevará a cabo luego de la renuncia de Berlusconi aglutinar una mayoría que apoye en el Parlamento un «Gobierno técnico Monti», el programa que deberá aplicar ese ejecutivo ya es conocido: se trata del maxiplán de ajuste negociado con -o impuesto por, según se mire- la Unión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el G-20.
Este plan, en aparente paradoja, se parece mucho a las reformas estructurales que el mismo Silvio Berlusconi vino prometiendo desde su llegada al mundo de la política, hace más de 15 años, como el mismo premier saliente subrayó ayer en una entrevista con el director del diario La Stampa, Mario Calabresi.
Interrogado sobre quiénes ven el ajuste exigido por Bruselas como un «golpe de mercado», Berlusconi contestó: «En realidad, esta presión representa una gran oportunidad, porque los mercados nos empujan a hacer las reformas que nunca logramos hacer, esas liberalizaciones que siempre puse en mi programa, pero que enfrentaron mil resistencias».
El mismo Monti dijo que en Italia «hay un trabajo enorme que hacer», porque «el crecimiento necesita de reformas estructurales», que sirvan para abolir «todos los privilegios» detenidos por algunas categorías sociales, y corregir así el problema italiano de quien «protege su propio distrito electoral» a expensas de la comunidad nacional.
Recortes masivos del gasto público, venta del patrimonio inmobiliario del Estado, liberalización y privatización de los servicios, flexibilización del mercado laboral, reforma del sistema de pensiones y de las reglamentaciones corporativas de profesiones como la abogacía, el notariado o los periodistas: se trata de una agenda archiconocida desde hace años, pero nunca aplicada.
Doble movimiento
Para aplicar este drástico programa, un eventual Gobierno de Monti debería contar con el apoyo de los principales partidos italianos, el Pueblo de la Libertad (PdL) de Berlusconi y el Partido Democrático (PD, centroizquierda), hasta ahora principal fuerza de la oposición.
Esto producirá necesariamente un doble movimiento: por una parte, dirigentes de PdL y PD descontentos con un «Gobierno técnico» emigrarán hacia los dos extremos del espectro político, y por el otro, se consolidará el área centrista, con el llamado «tercer polo» ganando un notable peso político.
Agencia ANSA


Dejá tu comentario