31 de marzo 2010 - 00:00

Hallan inédito de Agatha Christie con parodia a Hitler

Agatha Christie: un investigador halló en su casa veraniega dos relatos inéditos, en uno de los cuales hay un personaje similar a Hitler.
Agatha Christie: un investigador halló en su casa veraniega dos relatos inéditos, en uno de los cuales hay un personaje similar a Hitler.
La reciente aparición de dos historias inéditas de Agatha Christie entre sus archivos (poco ordenados) en su residencia veraniega de Devon ha dado lugar, en estos días, a un enigma similar al de sus novelas, al igual que a su misteriosa desaparición (historia que rodó en su momento Michael Apted, con Vanessa Redgrave en el papel de la maestra del crimen, y Dustin Hoffman como su esposo).

«Descubrí los relatos» dijo a la prensa John Curran, un investigador que está haciendo una tesis doctoral en el Trinity College de Dublín- cuando un nieto de Agatha Christie me invitó a pasar el fin de semana en Greenaway, la fabulosa casa georgiana de tres plantas, rodeada de jardines con rosales que llegan hasta el río, donde ella escribió la mayor parte de sus libros, para que ordenase y valorase los archivos. No podía creer lo que tenía delante».

Las dos historias se llaman «El incidente de la pelota del perro» y «La captura de Cerbero», ya mencionadas en dos biografías de la autora, las de Janet Morgan y Laura Thompson. Sin embargo, hasta ahora no se les había atribuido especial importancia. La primera es como una versión con un final diferente de «Testigo mudo», y la segunda había sido escrita para una serie de doce relatos protagonizados por Hércules Poirot («Los trabajos de Hércules»), aunque no llegó a aparecer en la versión definitiva que se publicó en 1947, y fue sustituida por otra con el mismo título.

EL diario «La Vanguardia», en un informe sobre el hallago, señaló que era conocida la existencia en Greenaway de 73 cuadernos con notas manuscritas de Christie que abarcan toda su carrera como novelista, desde los años veinte hasta su muerte en 1975, aunque no fue sino hasta la intervención de Curran que se tuvo la paciencia de transcribir su ilegible escritura y buscar referencias y pistas sobre las tramas de sus novelas en medio de listas de compras, números telefónicos, nombres de personajes y lugares, y las más variadas consideraciones sobre su vida diaria, siempre sin fecha. Era costumbre de Agatha Christie trabajar en el más completo desorden.

Sin embargo, continúa el diario, «después de aquel fin de semana en que Matthew Prichard -el nieto de Agatha Christie- le abrió las puertas de Greenaway, John Curran se pasó cuatro años inmerso entre todos los libros, cuadernos, documentos y papeles que encontró, desbrozando la paja, estableciendo conexiones y poniendo orden. El resultado es un libro que se publica ahora en España, y que contiene los dos relatos inéditos (ya está trabajando en un segundo volumen)».

Lo más interesante del caso, no obstante, no radica tanto en el hallazgo de dos manuscritos inéditos, de los cuales uno no es más que una variación de una novela conocida, sino el trasfondo político que esconden, y que mostraría una nueva faceta en la biografía de la novelista. Este detalle desmentiría que la autora de «El crimen del Orient Express» viviera en una torre de marfil, en cuyas tramas no se filtraba la realidad exterior.

«La captura de Cerbero» no fue publicada en su momento por considerarse «políticamente incorrecta», ya que a Agatha Christie se le ocurrió crear como protagonista a un hombre bajito y con bigote llamado August Hertzlein (las iniciales de Adolf Hitler), que se dedica a repartir propaganda entre los jóvenes.

«Agatha Christie no estaba especialmente interesada en la política, y no se sabe qué se le pasó por la cabeza, pero fue persuadida de que sustituyera el relato (parte de una colección de doce para la revista Strand) por otro del mismo título pero temática totalmente diferente en Los trabajos de Hércules», dijo Curran.

«Agatha tenía una memoria fotográfica y nunca desaprovechaba una idea -añadió-. Los cuadernos demuestran que con frecuencia reciclaba viejos argumentos que había imaginado años atrás, les daba la vuelta, alteraba el final o cambiaba los nombres de los personajes. Ha sido una extraordinaria aventura intentar establecer cómo funcionaba la mente de la autora, a la que admiro desde que era adolescente, a través de su metodología y manías».

Los novelas policiales de Agatha Christie figuran entre los libros más vendidos de la historia, después de la Biblia, el Corán y los folletines de Corín Tellado. Su estilo sencillo, accesible a todos, la hizo inmensamente popular. Agatha Christie escribía con mucha velocidad y consideraba absurdo dedicar más de tres meses a una novela. Curran concluyó: «una de sus mayores virtudes era la honestidad: daba las pistas necesarias para que cualquier lector resolviera el misterio».

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