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Hasta Obama reclama a Francia que cese la expulsión de gitanos
Niños rumanos esperan por su equipaje luego de arribar desde Francia al aeropuerto de Bassena, en Bucarest. Dura respuesta del Gobierno de Sarkozy a los reclamos de la Unión Europea.
Estados Unidos «invita a Francia y a otros países a respetar los derechos de los gitanos», dijo un alto responsable del Departamento de Estado norteamericano (Ministerio de Relaciones Exteriores), que solicitó anonimato.
«No sé si tuvimos una conversación específica con Francia, pero, obviamente, los derechos de los gitanos son importantes para nosotros, y alentamos a Francia y a otras naciones a respetar los derechos de los gitanos», dijo la fuente.
Ya el 8 de abril el tema había sido tomado por la secretaria de Estado, Hillary Clinton, cuando afirmó que el derecho de los gitanos -una etnia que fue una víctima central del nazismo- era prioritario para su país.
A su vez, legisladores norteamericanos tildaron de políticas «inoportunas» y «discriminatorias» tanto la deportación de gitanos -principalmente búlgaros y rumanos- como la prohibición del velo islámico sancionado el martes por el Senado de París.
Esta reacción representa un cruce con la realidad que tuvo lugar durante el mandato del republicano George W. Bush, cuando era la Casa Blanca la que aparecía como hostil a otras culturas, mientras que el Elíseo, bajo Jacques Chirac, procuraba enarbolar la bandera de la igualdad.
La expulsión de los gitanos de Francia levantó esta semana una fuerte polémica entre París y la Comisión Europea, que en boca de su comisaria (ministra) de Justicia, Viviane Reding, anunció el martes que llevará al Gobierno de Sarkozy a los tribunales.
La contracara favorable al presidente francés llegó desde Silvio Berlusconi, quien también lleva adelante en Italia una política de «mano dura» contra los extranjeros.
«El problema de los gitanos no es especialmente francés», dijo Il Cavaliere en declaraciones publicadas por el diario francés Le Figaro. «Afecta a todos los países de Europa. Por eso hay que colocar este tema en el orden del día de la cumbre de la UE, para que todos podamos hablar en conjunto, para hallar una posición común» (ver aparte).
La ofensiva de Reding, quien ayer lamentó que se hubiera interpretado de sus palabras un paralelismo entre la política de Sarkozy y el nazismo, generó una indignada reacción de París.
El ministro francés para Asuntos Europeos, Pierre Lellouche, acusó a la luxemburguesa Reding de actuar por un «arrebato inapropiado». «Mi paciencia tiene un límite», declaró Lellouche. «Un billete de avión de vuelta a un país de origen en la Unión Europea no es lo mismo que los trenes de la muerte y las cámaras de gas», declaró el ministro.
La oficina del presidente francés describió las declaraciones de Reding como «simplemente inaceptables».
Berlusconi también reprochó el tono a la comisaria europea de Justicia: «La señora Reding debería haber discutido este asunto en privado con funcionarios franceses». En cambio, Reding recibió un contundente respaldo de las autoridades del bloque.
Según el senador francés Michel Houel, Sarkozy dijo que puesto que «la comisaria europea vive en Luxemburgo, que está muy cerca de Francia, estaríamos encantados de que Luxemburgo pueda también recibir a algunos gitanos».
El hecho que provocó la escalada de acusaciones a Francia fue el conocimiento, la semana pasada, de una circular del Ministerio del Interior que ordenaba a las fuerzas de seguridad priorizar a los gitanos a la hora de expulsar extranjeros del país.
Agencias AFP, DPA, ANSA, EFE y Reuters


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