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“Hay que negociar de buena fe”
•El 22 de abril llegó a su fin un capítulo único en la historia del mercado de bonos internacional tras el default de la Argentina en 2001 por u$s 80.000 millones.
• Cuando invertimos en estos bonos en 2001, creímos que una reestructuración negociada podría ayudar a la Argentina a evitar el default. También creímos que si participamos en una negociación, podíamos ayudar a conseguir una buena oferta para todos los tenedores de bonos del país.
•Algunos analistas y legisladores han argumentado que las medidas coercitivas impuestas por tribunales de EE.UU. a la Argentina han establecido un precedente negativo para futuras reestructuraciones de la deuda soberana. Afirman que los tenedores de bonos ahora tienen pocos incentivos para negociar una resolución.
•Esta línea de pensamiento es errónea y corre el riesgo de agobiante los mercados de deuda soberana. Debe haber un justo equilibrio de poder entre los deudores soberanos y sus acreedores, y la clave para lograr ese equilibrio es el estado de derecho.

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