Hay que reavivar la llama

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El mes terminó con buen rendimiento, pero el final resultó más que apagado: decididamente flojo. Cualquier lectura, que no quiera pecar de simple «marketing» alcista, no puede dejar pasar por alto el apagón que se vivió en las últimas ruedas. Y que rebanaron al saldo del índice una buena cuota extra. Después de la larga tregua, que en el exterior se redujo porque el jueves operaron, la plaza local comienza a tratar de abrirse paso por el mes de abril. Le quedó al Merval cierto sedimento favorable, en virtud de que tanto el Dow Jones como el Bovespa sacaron partido positivo de su sesión del jueves.

Por aquí queda el primer objetivo de reconquistar un terreno ganado en los mejores de marzo y, posteriormente, vueltos a tener que ceder. La zona del índice arriba de los 2.400 puntos, que resultó el mejor símbolo de esas últimas ruedas de desarrollos adversos. Una curiosidad se puede destacar, desde lo estadístico, que el dibujo del trimestre inicial resultó idéntico ahora que en 2009. Conteniendo enero y febrero en retrocesos, con buena levantada en marzo. Si bien lo del año anterior fue más acentuado y desembocando en un abril de otro fuerte avance, el 13%, en ejercicio que repuntó tras la crisis.

La «huella» no tan auspiciosa es que abril resulta un mes difícil de predecir, tanto puede dar aumentos como descensos y lleva «9» signos hacia cada lado, en los últimos «18» ejercicios. Será, al parecer, el mes gobernado por el ruido del «canje» y con los bonos como epicentro, aunque las acciones aparecen como un bien alternativo -contra inflación- que todavía no cuenta con una demanda entusiasta. Así y todo, subieron los pisos de cotización y dejó casi un 7% de suba en marzo. La Bolsa, expectante.

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