6 de mayo 2016 - 00:14

"Hay que tenerle paciencia a la economía"

Gustavo Cañonero
Gustavo Cañonero
 Gustavo Cañonero, quien fue por casi 20 años economista en jefe para mercados emergentes del Deutsche Bank, se acaba de asociar con el Grupo SBS para desarrollar, entre otras cosas, un fondo internacional para inversores locales y un fondo Argentina para inversores extranjeros. Esperando el lanzamiento del fondo internacional el martes próximo con una conferencia presentando destacados economistas internacionales, Cañonero opinó sobre la situación económica actual.

"Hay que tener paciencia con la economía; hoy es el tiempo de correcciones inevitables pero necesarias para poder crecer en los próximos meses". En diálogo con Ámbito Financiero, el economista consideró que pareciera que el Gobierno todavía tiene que convencer a la sociedad en general, pero a empresarios e inversores en particular, que el sendero actual conduce a un crecimiento sostenido. "Yo sinceramente que creo la economía se recuperará y que tendremos un muy buen 2017, una vez que inversores locales y extranjeros tomen confianza".

Periodista: ¿Cómo encuentra a la economía actual?

Gustavo Cañonero:
Complicada porque todavía se está acomodando a correcciones de los precios relativos que eran vitales para volver a crecer, como bien lo demuestran los últimos 4 años de estancamiento. De todas formas, el tipo de cambio y las tarifas impactaron fuertemente en la inflación en el corto plazo y los rezagos en los aumentos salariales trajeron una importante caída del ingreso real, que debilitó a la demanda doméstica. Ello explica la sensación de desánimo actual, con mayor inflación y menor poder adquisitivo. Sin embargo, yo creo que con la desaceleración inflacionaria que llegará a partir junio/julio, la renovación de los contratos salariales y un plan de inversión en infraestructura promovido por el Estado, los indicadores económicos comenzarán a recuperarse a partir del segundo semestre. Por ello, soy muy optimista respecto del año próximo. Hay que recordar que la Argentina está trabajando para corregir fuertes desequilibrios existentes mientras se trata de generar mayor confianza, una tarea para nada sencilla.

P.: ¿Los salarios van a cerrar por debajo de la inflación?

G.C.:
Creo que va a haber un rango de los acuerdos, que pueden llegar a estar mínimamente por debajo de la inflación promedio del año, pero muy probablemente por encima de la suba de precios esperada para los próximos doce meses, mejorando el ingreso real respecto de los primeros meses del año.

P.: Entonces, ¿cuál será la inflación para 2016?

G.C.:
El sinceramiento del tipo de cambio y los aumentos de tarifas de los últimos meses inevitablemente empujaron la inflación de comienzo de año, poniéndole un piso para 2016 que rondará cerca del 30%. Pero anualizada, la inflación hacia fines del año debiera estar más cerca del 20%.

P.: ¿Cómo puede bajarse la inflación teniendo en cuenta el alto déficit fiscal?

G.C.:
La Argentina venía teniendo una inflación muy alta por varias razones, como ser un fuerte déficit fiscal financiado mayoritariamente con impresión monetaria, pero al mismo tiempo una falta absoluta de compromiso antiinflacionario; el Gobierno anterior no sólo negaba la inflación; tampoco parecía interesado en contenerla. La nueva administración no espera ningún logro extraordinario respecto del déficit fiscal, pero sí se ha comprometido en reducir notablemente el financiamiento del Banco Central al Gobierno. Al mismo tiempo, el Banco Central está mostrando una verdadera vocación y preocupación por contener la inflación, como atestiguan las tasas de interés que tienden a ser más normales en términos reales que en los años anteriores, cuando eran marcadamente negativas. Esta combinación de iniciativas y compromisos debiera ayudar a bajar las expectativas inflacionarias a medida que se va logrando una reducción en la inflación paulatinamente.

P.: ¿Cuándo van a comenzar a llegar las inversiones?

G.C.:
Actualmente pareciera haber una falta de confianza por parte de los inversores de la economía real, a diferencia de lo que se ha visto respecto de los inversores financieros. Pero se espera que estas dudas se vayan disipando con la dinámica descripta y lentamente, pero de manera sostenida, vuelva el apetito por invertir en el país. Mientras tanto, la insinuación de la gestión de Mauricio Macri en promover inversión en infraestructura puede colaborar en la actual transición y lograr una mejora sustancial de las expectativas económicas.

P.: ¿Cuál es su evaluación para los primeros meses de gestión?

G.C.:
Muy buena. Sinceramente puedo tener alguna diferencia de opinión con el equipo económico, pero reconozco la gran tarea que han hecho hasta ahora dados los desafíos que enfrentó. De nuevo, uno puede ser purista y buscar lo óptimo, pero la realidad económica al 10 de diciembre era extremadamente delicada y compleja, y dadas las restricciones políticas, lo hecho ha sido fenomenal. En octubre, nadie hubiese esperado que la salida del "cepo cambiario" o el acuerdo con los fondos buitre se hubiese logrado tan rápido y prácticamente sin estrés, y eso tiene que ver con el trabajo profesional del Gobierno. Pero el desafío continúa.

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