- ámbito
- Edición Impresa
Hollande: cambio de estilo que no calma demandas
«Una lentitud extraña envuelve a Francia, como si una burbuja se hubiera tragado al país», escribió el diario de centroizquierda.
El problema, agrega, «no es que el Gobierno se haya quedado inmóvil, sino que los franceses siguen sin entender adónde los están llevando Hollande y los suyos».
La llegada a los cien días de presidencia fue la ocasión para realizar un primer balance, como es tradición.
Si la luna de miel entre Hollande y los franceses no fue ciertamente ideal, tuvo sus aspectos positivos y quizá todavía no terminó, como quisieran hacer creer las malas lenguas.
Según un sondeo de la consultora Ifop (un regalo en salsa agridulce para Hollande, que cumplió ayer 58 años), el 57% reconoce que el nuevo presidente está manteniendo sus promesas electorales.
En tiempo récord recortó los salarios de los ministros y estableció un techo para las remuneraciones de los altos ejecutivos corporativos, llevó nuevamente la edad de jubilación a 60 años para ciertas categorías laborales y descartó algunas medidas de su predecesor, Nicolas Sarkozy, porque juzgó eran a favor de los privilegiados. Entre esas medidas, fueron abolidos el IVA social y la reducción de los derechos sucesorios.
Seguramente también se le reconoce un mérito: haber roto, en menos de tres meses, con la era Sarkozy, que se había adjudicado el apodo de «presidente de los ricos».
Empero, siempre según Libération, el «antisarkozismo» no es un programa en sí y el solo cambio de estilo, si bien radical, no basta para imponer una nueva dinámica en el país.
Los franceses, en tanto, siguen escépticos: para el mismo sondeo, el 54% de ellos está descontento con lo realizado por el presidente socialista.
La mayor parte no lo cree capaz de encontrar una solución europea a la crisis (51%), luchar contra la inseguridad (56%) y la desocupación (63%) y sanear la deuda pública (60%).
Ya de vuelta de sus vacaciones veraniegas con la insignia de la sobriedad (la próxima reunión del gabinete se fijó para el 22 de agosto), Hollande y el Gobierno podrán contar con un índice de popularidad del 40%, mientras Francia corre el riesgo de entrar en recesión y se polemiza sobre el presunto inmovilismo del Elíseo en la crisis siria.
El momento es delicado para Hollande y su agenda política.
A partir de la reanudación luego de las vacaciones deberá convencer a la mayoría parlamentaria de ratificar el pacto fiscal europeo, a pesar de las reticencias en sus propias filas. Deberá poner las bases de la reforma fiscal, con una nueva alícuota marginal del 45% y una tasación del 75% para los ingresos superiores al millón de euros.
Agencia ANSA


Dejá tu comentario