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Hollywood: remakes adaptados a otras culturas
Entre las remakes que planea Hollywood en otros países y en idiomas diferentes figura «Entre copas» de Alexander Payne, que se rehará con actores y director japoneses.
En estos momentos la Fox, por ejemplo, prepara una nueva versión de «Entre copas», de Alexander Payne, candidata al Oscar a la mejor película en 2004. Su nueva versión se rodará con actores japoneses y a las órdenes de un director japonés. También «High School Musical», de la Disney, tendrá una versión rusa y otra china en las que, para distinguirse de la original, sus protagonistas masculinos, en vez de jugar al básquet, se dedicarán a las artes marciales.
Warner Brothers, por su parte, lanzó ya su adaptación china de «Celular» (2004), una trepidante película de acción, bajo el nombre de «Bo Chi Tung Wa». Y Paramount prepara, entre otros proyectos, una versión japonesa de «Ghost», con más «emotividad y sentimiento si cabe que la versión original», según comentó Andrew Cripps, presidente de Paramount Internacional, recientemente a «The New York Times», hablando del nuevo Hollywood. La consigna es: «Pensar globalmente, actuar localmente».
No hay que remontarse hasta los hermanos Lumière, sin embargo, para encontrar un precedente a la nueva situación. Pero sí bastante atrás: hasta los tiempos del primer sonoro, allá por los primeros treinta, cuando Laurel & Hardy rodaban, si era menester, hasta cinco versiones de la misma película, en francés, alemán, italiano y español, además de en inglés. Y mientras Bela Lugosi rodaba Drácula a la mañana, a la noche lo hacía Carlos Villarías en español.
Olvidadas tales prácticas con el doblaje, no se había vuelto a repetir algo parecido en Hollywood. El remake era otra cosa: tomar una película y volverla a rodar, o bien, adaptar una película extranjera a una supuesta sensibilidad internacional. O sea made in Hollywood. El precedente más cercano de la nueva situación se encuentra en «REC» y su versión norteamericana «Quarantine» (John Erick Dowdle, 2008), impulsada por la catalana Filmax. En ese caso la idea motriz era adaptar una propuesta local, la español «REC», a una mentalidad global, lo opuesto al nuevo principio rector de las grandes majors: la multiculturalidad. Pero el resultado es el mismo: diferentes versiones adaptadas a otras culturas.
Quizá la idea partió del catalán Julio Fernández, director general de Filmax. Pero fue Carlos Fernández, su hermano y brazo derecho en la empresa, quien se encargó de convertir la idea en realidad: tomar «REC», esa película de zombis y bomberos del Eixample barcelonés, y trasladar la historia a Los Ángeles.
Más allá de lo afortunado del proyecto «REC» (2007), de Balagueró y Plaza,-, lo cierto es que la iniciativa de los Fernández no cayó en saco roto. Y ahora es Hollywood quien sigue sus pasos.
Cuando la crisis fuerza soluciones imaginativas, en el negocio del cine parece que pasa todo lo contrario: los ejecutivos vuelven los ojos atrás, hasta el principio del sonoro.
Agencia EFE

