19 de junio 2012 - 00:00

Horacio Coppola: los ojos del siglo

Pionero en la fotografía artística en el país, Horacio Coppola retrató como pocos la Ciudad de Buenos Aires.
Pionero en la fotografía artística en el país, Horacio Coppola retrató como pocos la Ciudad de Buenos Aires.
Horacio Coppola, pionero y maestro del modernismo en la fotografía argentina, murió ayer a los 105 años. Sus restos fueron inhumados por la tarde en el Jardín de Paz de Pilar. Coppola estuvo en el centro de la consolidación de la fotografía como arte en el país, junto con otros nombres destacados como Annemarie 4ESHeinrich, Grete Stern, Anatole Saderman y Juan Di Sandro.

Nacido en Buenos Aires en 1906 en el seno de una familia de inmigrantes acomodada, Coppola estudió arte, música, literatura y filosofía. A los 21 años tomó sus primeras fotografías en las cuales ya mostraba la preocupación por la luz y los encuadres que distinguirían su obra. Algunas de esas imágenes ilustraron la primera edición de «Evaristo Carriego», de Jorge Luis Borges. En 1929 participó de la fundación del primer Cine Club de Buenos Aires, del cual fue su presidente y poco después realizó un viaje a Europa, del que regresó con una cámara Leica de la que nunca más se separó.

Conoció a la fotógrafa alemana Grete Stern cuando ambos estudiaban en la Escuela de la Bauhaus de la Alemania de entreguerras (donde realizó el film «Traum», junto a Walter Auerbach) y se casó con ella. Años más tarde en Francia, Coppola hizo sus primeros trabajos de proyección internacional, cómo el libro «LArt de la Mesopotamie», con fotografías de las colecciones de arte sumerio del British Museum y del Louvre, y los retratos de Marc Chagall, considerados las fotos más impactantes que existen del artista francés. Tras esos años, para escapar de la Europa que caía bajo el ala del nazismo y la inminencia de la guerra, regresó a la Argentina con su mujer en 1936, con la cual abrió un estudio.

Coppola centró su mirada en la ciudad y una serie de esas fotografías quedaron registradas en el libro «Buenos Aires 1936 (Visión fotográfica)», con prefacio de Alberto Presbisch e Ignacio Anzoátegui. Ese álbum, un encargo de la Municipalidad con motivo de los festejos del cuarto centenario de la fundación de Buenos Aires, contribuyó a la difusión de su nombre y al reconocimiento de su trabajo en el país. En esa época filmó «Así nació el Obelisco». Se valió para ello de cámaras Leica y Siemens y filmadora en 16 mm.

El relevamiento fotográfico de las piezas de arqueología precolombina del Museo de La Plata y la obra del artista colonial brasileño El Aleijandinho figuran entre sus trabajos de aquella época.

En los 60, Coppola fue de los primeros que encararon la realización de obras en color y su muestra más importante tuvo lugar en 1969 en el Museo de Arte Moderno. Allí expuso una gran retrospectiva de su obra, que luego fue presentada en Austin, Texas y en Michigan, Estados Unidos. Olvidado durante los años 70, su obra fue «redescubierta» en la década siguiente, cuando se lo invitó a participar en la exposición «Fotografie Lateinamerika Von 1860 bis Heute», que se realizó en Zurich.

Entre sus exposiciones más destacadas se cuentan «Cuarenta años de fotografía» (Museo Nacional de Bellas Artes, 1969); «Mi fotografía» (Fundación San Telmo, 1984); «Antología fotográfica 1927-1992» (Museo Nacional de Bellas Artes, 1992) y «El Buenos Aires de Horacio Coppola» (Instituto Valenciano de Arte Moderno, Centro Julio González, Valencia, 1996-97).

En 2005 la Galería Jorge Mara-La Ruche exhibió las fotografías de los años 30 en la feria de arte española Arco y en ArteBA. En reconocimiento a su trayectoria, Coppola recibió el Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes (1985) y fue declarado Ciudadano Ilustre en 2003. En homenaje a sus cien años, en 2006 el Malba realizó una retrospectiva de su trabajo en los años 20, 30 y 40, entre las que se destacó la emblemática serie «Buenos Aires».

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