El presidente boliviano, Evo Morales, en medio de un escenario electoral, interpuso la demanda cuando en Chile surgían en los últimos años voces a favor del diálogo incluso en la derecha y sectores ligados a las Fuerzas Armadas. Sebastián Piñera, con la popularidad en baja y elecciones presidenciales en noviembre, rechazó todo acercamiento cuando sus propios ministros apoyaban en voz baja la idea, alegando intereses económicos.
El traslado del conflicto a la Corte Internacional de Justicia obligará ahora a las partes a someterse a los ritmos jurídicos de esa instancia, congelando cualquier otra salida por cuatro años, tiempo mínimo que tardará el proceso.
"La demanda boliviana solicita a la Corte Internacional de Justicia que falle y declare que Chile tiene la obligación de negociar de buena fe con Bolivia un acuerdo pronto y efectivo que le otorgue una salida plenamente soberana al océano Pacífico. Esta solicitud no se basa en el Tratado de 1904", informó ayer el canciller boliviano David Choquehuanca.
"Bolivia no se deja ayudar", retrucó en Santiago el excanciller Ignacio Walker apenas ratificada la demanda.
Con relaciones sólo a nivel consular desde 1978, Chile y Bolivia iniciaron durante el Gobierno de la chilena Michelle Bachelet (2006-2010) un diálogo multisectorial que abordó también la demanda de una salida al mar.
Debates
En 2010, el excomandante en jefe del Ejército Juan Emilio Cheyre y el hoy ministro de Economía, Pablo Longueira, abogaron por llegar a un acuerdo con Bolivia, en un encuentro con líderes socialistas chilenos.
Con matices, los asistentes a esa reunión sostuvieron que las opciones eran sólo dos: la primera, ceder territorio sin soberanía a Bolivia, y la segunda, otorgar un acceso soberano a cambio de un cesión territorial equivalente de parte de La Paz.
El ascenso al poder del millonario Piñera, de derecha, bloqueó todo diálogo, debido a su negativa a evaluar esas opciones. Morales, tras confesar su decepción, interpuso la demanda a meses de una eventual vuelta al poder en Chile de Bachelet, si se confirma en las urnas su amplio favoritismo en encuestas.
En Chile, aunque resistido por la gran mayoría de la población, la idea de un acuerdo con Bolivia había cobrado fuerza por razones económicas y militares. Entre las primeras, estaba el deseo de que las transnacionales chilenas desembarcaran en Bolivia, como ya lo hicieron en la Argentina, Colombia, Perú y Brasil.
En el ámbito castrense, el tema apunta a que Chile no podrá sostener indefinidamente su política de defensa basada en la compra masiva de armas, ítem en el que planea invertir 10.000 millones de dólares hasta 2025.
Hacia 2050, las poblaciones de la Argentina, Bolivia y Perú quintuplicarán la de Chile, superándolo también en recursos financieros. El problema es que un fallo adverso para Bolivia en la CIJ, que es probable, cerrará muchas puertas en Chile a las posturas más dialogantes. Y tal vez un fallo favorable también lo haga.
| Agencia DPA |


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