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Horror en Malasia: hallan 139 fosas con víctimas de trata de personas
Los peritos forenses retiraron en bolsas los restos humanos hallados en el pueblo de Wang Kalian, cerca de la frontera con Tailandia. Las autoridades no pudieron ofrecer cifras de muertos.
"No sabemos aún cuántos cuerpos hay allí, señaló a la prensa el inspector general Jalid Abú Bakar desde el pueblo de Wang Kalian, cerca de Padang Besar, en el estado de Perlis, unos 420 kilómetros al norte de Kuala Lumpur y cerca de la frontera con Tailandia, donde fueron encontradas los pozos.
"El trabajo de exhumación comienza hoy (por ayer)", añadió. "Desconocemos la identidad de las víctimas y si son (de la minoría musulmana) rohinyá o bangladesíes". El ministro del Interior, Ahmad Zahid Hamidi, explicó en tanto que los cuerpos están apilados de a dos o tres en cada tumba y que los campamentos existen desde hace al menos cinco años.
En medio de la conmoción por el hallazgo, el primer ministro malasio, Najib Razak, llamó a llevar ante la Justicia a los traficantes. "Estoy profundamente preocupado por las fosas halladas en suelo malasio al parecer conectadas con el tráfico de personas", escribió Najib, que se encontraba en Japón realizando una visita de tres días. "Encontraremos a los responsables", dijo.
Las autoridades sospechan que los traficantes podrían haber asesinado o dejado morir a cientos de refugiados. De acuerdo con el testimonio de supervivientes y testigos, la mayoría se embarcaba a un peligroso viaje por el mar desde Myanmar (ex Birmania) o Bangladesh junto con personas que le ofrecían trabajo y buen pasar en Malasia. En vez de ello, fueron llevados a campamentos de detención y encerrados hasta que sus ya de por sí empobrecidas familias pagaban un rescate a cambio de su liberación.
El hallazgo agrega otro capítulo negro a la tragedia de la minoría musulmana de los rohonyás, discriminados en su tierra natal por profesar el islam. Impulsados por la desesperación, se arrojan al mar en barcazas precarias con el objetivo de llegar a Indonesia o Malasia, de mayoría musulmana. En las últimas semanas fueron noticia varios naufragios de esos botes, e incluso una masacre de 200 personas luego de que estallara una batalla por agua y alimentos.
Debido a los mayores controles de las costas, los criminales ya no se atreven a llevarlos hasta tierra firme. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) cree que aún hay miles de personas en alta mar en barcos sobrecargados, pese a que las Marinas de Malasia e Indonesia aseguran que no encuentran más navíos a la deriva. Unas 3.000 personas fueron rescatadas por los dos países desde principios de mayo. La OIM teme una nueva catástrofe humanitaria, porque aquellos que llegaron a la costa padecían desnutrición severa.
Más de 130.000 rohinyá viven en campos cerrados en Myanmar desde 2012, cuando se produjeron violentos disturbios. En Bangladesh huyen de un círculo vicioso de enorme pobreza.
Agencias DPA, AFP y ANSA


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