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Igual volumen, otro signo

Tratar de extraer conclusiones aplicando razonamientos clásicos, convencionales, es partir de ninguna parte hacia la nada. En estos casos, siempre está el recurso a la mano -cuando nadie sabe a qué atenerse- de pasarle a la larga lista de la «volatilidad» semejante muestra, grotesca, de elasticidad de ida y vuelta.
Mismo monto de negocios, distintos destinos de los precios y un contexto general que no varió: lo único que cambió, y de modo radical, fue el andar del Merval.
En el exterior, jornada sumamente opaca, con inclinaciones a descender y -en apariencia- con el «motivo» que también sirve siempre de comodín: hablar de «inquietud por la economía mundial...». El manejo de datos sobre desempleo perdió efecto en Wall Street, que terminó por dar un Dow Jones con baja del 0,25 por ciento.
Entre europeos movimientos también levemente bajistas, similar porcentual en Bovespa: con un 0,28 por ciento.
El Merval estuvo siempre debajo del cierre previo, hasta finalizar en 2.350 y con 20 aumentos, por 29 descensos. Salvo G. Galicia, que actuó de punto de equilibrio -suba del 0,7 por ciento- en buena parte de líderes, se trabajó hacia abajo. En semana que hoy se remata, quedó encerrado en un paréntesis el inusitado repunte del miércoles. En todo caso, echarle la culpa a la «volatilidad» evita indagar entre las sombras. La Bolsa, anémica.


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