Ilusiona al Gobierno inflación de 1,6% en mayo (24% anual)

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• SON ESTIMACIONES A DOS DÍAS DE QUE FINALICE EL MES.
• SIGNIFICARÁ UNA FUERTE BAJA RESPECTO DE ABRIL.
El anuncio oficial se concentrará en la sensible caída que se verá en el ritmo anual de suba de precios, que había llegado a ser del 40% en 2016.

Será un mensaje de "alivio", después de tres meses difíciles: las mediciones oficiales ya reflejan que, tal como viene anticipando el BCRA en sus comunicados, la Argentina habría retomado en mayo el proceso de desinflación que había iniciado en la última parte de 2016. Ayer, a dos días de que terminara el mes, altos funcionarios del Gobierno confiaban en la intimidad que el índice de precios al consumidor (IPC) de mayo que informará el INDEC el próximo 8 de junio se ubicará cercano al 1,6%.

La cifra permitirá confirmar una drástica desaceleración en la suba de precios respecto de abril, cuando quedó en el 2,6%. Y lo más destacado: permitirá confirmar una sensible caída de la inflación anual, desde el 27,5% de abril al 24% actual. Representará un recorte de 16 puntos porcentuales en el índice desde el 40% que llegó a haber el año pasado según las consultoras privadas y las mediciones provinciales.

Hay varias razones detrás de esta mejora en el indicador: se ve un menor impacto, esta vez, de los ajustes de tarifas que se habían registrado entre febrero y abril, y que ahora sólo quedaron reducidas al servicio de agua; también, la desaceleración de algunas subas estacionales o puntuales que se habían dado en abril (como las de carnes, lácteos e indumentaria) y las ofertas del "hot sale", que pueden haber influido en algunos días de relevamiento.

Con todo, sobrevivirían por ahora las causas monetarias que impiden que desde el verano se quiebre el piso de la inflación. El índice "núcleo", que refleja la tendencia de los precios al excluir las subas estacionales y de servicios regulados, se mantiene aún por encima del mínimo del 1,3% que tocó en enero. Sobre este dato, precisamente, pone el foco el Banco Central cada vez que en sus reuniones decide relajar o endurecer la política monetaria. Un nivel superior al 1,5% mensual en este indicador forzaría al organismo a mantener altas las tasas de interés y demorar el "ciclo bajista" que tiene previsto encarar en algún momento hacia fin de año.

Las tasas de Lebac están desde hace semanas en un máximo del 25,50% anual. En los fundamentos para sostenerla influyen la inflación esperada por el mercado, todavía en torno al 21% para los próximos doce meses, y las turbulencias cambiarias que generó recientemente el efecto Brasil. En este contexto, Sturzenegger se resiste a abandonar el sesgo "contractivo" de su política. Su mesa de dinero vende Lebac todos los días en el mercado secundario para absorber "excedentes de liquidez"; y decidió suspender momentáneamente las compras de dólares que hacía en cada jornada para fortalecer sus reservas y levantar el tipo de cambio.

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