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Imágenes de infancias profanadas que crearon conciencia en todo el mundo

Con el auge del fotoperiodismo, uno de los primeros conflictos expuestos fotográficamente fue la guerra civil en España entre 1936 y 1939. Allí las imágenes de los niños afrontando el masivo éxodo español como refugiados de guerra, con sus pequeñas valijas o esperando la evacuación con el puño en alto, un símbolo de la izquierda, fueron postales que marcaron fuertemente el inconsciente colectivo.
LOS NIÑOS DEL WINNIPEG
Uno de los casos más conocidos fue el de los Niños del Winnipeg, el barco con dos mil republicanos a bordo que viajó de Francia al puerto chileno de Valparaíso el 2 de septiembre de 1939, costeado por Pablo Neruda.
HUIR DEL NAPALM
Más acá en la historia, en 1972, Nick Ut, un joven fotoperiodista de la agencia de noticias estadounidense The Associated Press, fotografió en la aldea de Trang Bang, al norte de Saigón, en Vietnam del Sur, a cinco niños huyendo poco después de que la aviación estadounidense lanzara bombas de napalm contra sus viviendas. La foto capturó el agonizante y congelado grito de Phuc, una niña vietnamita de 9 años que huía de los efectos del líquido inflamable que se adhería a la piel humana.
Esa imagen, lograda siete meses antes de la firma de los acuerdos de paz de París, que condujeron a la retirada de las fuerzas estadounidenses de Vietnam del Sur, sacudió a millones personas alrededor del mundo, y no pocos sostienen que aceleró el fin de la guerra.
EL HAMBRE AL ACECHO
La foto que el sudafricano Kevin Carter tomó en 1993, que mostró al niño sudanés Kong Nyong a punto de morir y con un buitre al acecho y esperando el desenlace, cambió para siempre la actitud del mundo sobre la hambruna en aquel país y la vida del propio fotógrafo.
La publicación de la foto en The New York Times el 26 de marzo de ese año le valió al año siguiente el premio Pulitzer, pero las críticas de que privilegió una gran toma antes que auxiliar al pequeño lo atormentaron desde entonces. Carter se terminó suicidando el 27 de julio de 1994, apenas dos meses de haber recibido el galardón. En tanto, el pequeño Kong sobrevivió a ese episodio y murió en 2007 por una fiebre.
LA DISPUTA POR EL BALSERITO
En 1999, la foto del niño balsero cubano Elián González, en los brazos de su tío, con agentes federales apuntándolo en la casa de su familia en Miami, en el marco del duro conflicto diplomático desatado entre La Habana y Washington luego que el barco en el que intentaba cruzar de Cuba a Miami junto a su madre se hundiera, fue también una imagen que conmocionó al mundo.
El caso del niño balsero se convirtió en un punto fundamental de los programas electorales de los políticos estadounidenses, por entonces en plena campaña.
EL IMPACTO DE AYLAN
El desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación durante las últimas dos décadas, y el crecimiento y difusión de las redes sociales, hicieron que el impacto público de la imagen creciera no sólo en intensidad, sino que agregara además una variable crucial: la instantaneidad.
Así, el 2 de septiembre de 2015, la foto de Aylan Kurdi, un niño kurdo-sirio de tres años que apareció ahogado en una playa turca, dio en pocas horas la vuelta al mundo y puso de manifestó la descomunal magnitud de la guerra siria y de la crisis de los refugiados que buscan llegar a Europa.
El padre de Aylan, Abdullah Kurdi, que en el naufragio perdió también a su mujer y a otro hijo, Galip, de 5 años, declaró que su único deseo era volver a Siria para poder dar sepultura a su familia.
EL BEBÉ SIN NOMBRE
El 30 de mayo de 2016, la fuerza de una imagen desgarradora volvería a sacudir al mundo cuando el cadáver de un niño bautizado por la prensa como el bebé sin nombre fue sacado de las aguas del Mediterráneo por un socorrista alemán, tras naufragar la embarcación de madera en la que viajaba junto a decenas de personas.
La dura imagen, así como su profusa e instantánea difusión en internet, hizo que el trágico hecho fuera conocido en pocas horas en todo el mundo y que millones de personas expresaran su congoja en las redes sociales, poniendo presión a los gobiernos europeos sobre ese drama.


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