18 de septiembre 2014 - 00:00

Incertidumbre ante una agenda compleja

Los independentistas quieren mantener la libra esterlina como moneda, pero el Gobierno y los legisladores del Reino Unido advirtieron que no están dispuestos a compartirla.

El reparto de la deuda pública británica también está en juego. Una Escocia independiente se quedaría con el 10% de la deuda, lo que equivale a 130.000 millones de libras.

Reino Unido, el mayor productor petrolero de la Unión Europea (UE), perdería el 85% de sus reservas en caso de que ganen los nacionalistas escoceses porque los yacimientos quedarían en territorio escocés.

El sector bancario de Escocia tendría 12 veces el tamaño de su economía, lo que aumentaría las preocupaciones sobre la capacidad del país para hacer frente a una futura crisis financiera. Además, enfrenta la amenaza de varias entidades de trasladar su sede a Londres.

Una Escocia independiente debería negociar su ingreso a la UE como nuevo Estado y podría enfrentar el rechazo de varios miembros, principalmente España, preocupada por el proceso independentista de Cataluña.

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