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Independiente-Racing, otro clásico del fútbol política
Máximo Kirchner
Este fin de semana, los dos clubes de Avellaneda eligen sus cúpulas. La Academia, el sábado; el Rojo, el domingo. En ambos casos, aunque con más visibilidad en este último, la política vuelve a insertarse como una variable en la vida interna de los clubes.
Baldomero «Cacho» Álvarez, exalcalde de Avellaneda, exministro de Daniel Scioli y senador bonaerense, pulsea por la presidencia de Independiente y ata en su aventura el apoyo de varias figuras: del secretario de Obras Públicas José López, a Hugo Moyano y el exministro Miguel Peirano.
Enfrente aparece Javier Cantero, a quien respaldan otros referentes K: entre ellos, el subsecretario general de la Presidencia, Gustavo López, y el embajador y exintendente de Avellaneda, Oscar Laborde, que arriman el teórico apoyo de Juan Manuel Abal Medina y Gabriel Mariotto.
A pesar de que hay una tercera opción -la Lista Roja que postula a Juan Torres-, la disputa se concentra entre Álvarez y Cantero. Por esa justeza, «Cacho» desplazó a Julio Comparada y en su lugar designó otro funcionario sciolista: Javier Mazza, que administró el Instituto Previsional bonaerense.
Independiente presenta un panorama desolador: tiene un déficit mensual de u$s 650 mil, acumula una deuda de 240 millones y necesita, además, casi 20 millones para terminar la obra de su estadio. Por agarrar esa brasa se pelean Álvarez y Cantero y se disputan el voto de unos 20 mil socios.
Sus primos de Racing están bastante mejor: tienen un déficit de 750 mil pesos y cuentan con un plantel
-con porcentajes que pertenecen al club- que cotiza en u$s 50 millones. El matiz es notable: en Independiente, ya sin Comparada, no hay un oficialismo claro. En Racing, los dos principales candidatos son continuistas.
En la Academia se produce, además, una extraña mixtura política: la boleta que encabeza Gastón Cogorno y tiene como segundo al actual presidente, Rodolfo Molina; y la tira que postula el actual vice, Pablo Podestá, se reparten preferencias políticas cruzadas.
El dato más significativo, de hecho, es que los hinchas K de Racing más famosos se muestran equidistantes. Es la postura que tomaron, al menos formalmente, el ministro de Justicia, Julio Alak, el titular de la ANSES, Diego Bossio, y el embajador en Chile Ginés González García.
Se afirma que Máximo Kirchner -como su padre, es fanático de La Academia- bajó la orden entre los funcionarios nacionales de no intervenir. Pero aparecen otros actores: el sciolismo tiene a uno de sus ministros, Martín Ferré, en ese duelo, lo mismo el macrismo y, también, el sindicalismo aparecen en el entrevero.
Lo curioso es que en el mundo Racing todo se mezcla. Con Cogorno y Molina juegan sectores K, como el director del Banco Macro Rafael Magnanini, y el sindicalista Daniel Amoroso, mientras que del otro lado aparecen Ferré, un aporte distante de Horacio Rodríguez Larreta y hasta el candidato Mariano Cejas, del gremio de Viajantes que reporta a Luis Barrionuevo, a su vez un viejo conocido de Comparada.
Los números que trascendieron en las últimas horas parecían favorecer a Cogorno pero el universo de votantes es tan incierto que el resultado puede variar bruscamente. Sin embargo, mientras la mayoría de los socios de Independiente está en Avellaneda, el grueso de los de Racing está en Capital.
Cogorno, de hecho, controla la filial Villa del Parque, la más importante de las racinguistas.
Pablo Ibáñez


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