Industria: uso de la capacidad instalada bajó a niveles de 2016

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Impactaron la caída del consumo y la sequía. La actividad metalmecánica fue la más afectada, según el relevamiento del INDEC. Le siguieron los plásticos, el caucho y la industria alimenticia.

La caída del consumo interno y el efecto de la sequía sobre algunos sectores del campo impactaron en mayo de forma negativa en la capacidad instalada de la industria, que se ubicó al 65,1%, cifra que expresa una caída interanual de 0,7 puntos porcentuales, de acuerdo con la medición realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Los guarismos ubican al indicador en niveles similares a los del mismo período de 2016. Uno de los sectores más afectados fue la actividad metalmecánica, que acusó el impacto de la caída del consumo en línea blanca, y de la menor actividad en maquinaria agrícola, esto último, previsto por el Gobierno. El quinto mes del año fue el período en que se desató con mayor fuerza el ajuste devaluatorio, lo cual provocó la fuerte suba de la tasa de interés y de la inflación, situación que afectó a la cadena de la pagos.

Las empresas metalmecánicas, en su mayoría pymes, operaron en mayo a poco más de la mitad de su capacidad. De acuerdo con el INDEC, las plantas estuvieron operativas al 54,9%, cuando en el mismo mes del año pasado, lo habían hecho al 58,8%.

Por caso, para entender la merma del sector, un informe de la consultora Investigaciones Económicas Sectoriales (IES) indica que tras obtener una producción agrícola récord de 136,5 millones de toneladas en el ciclo 2016/17, la cosecha total del período 2017/18 totalizó 109,8 millones de toneladas, con una caída del 19,5% con respecto al previo. Fue la menor de las últimas 5 campañas.

Otro sector que sintió el rigor la crisis fue el de producción de caucho y plásticos, que operó al 62,4%, 1,6 puntos menos que en mayo de 2017. El INDEC informó que la baja se originó en el rubro productor de neumáticos que se vincula con la menor demanda interna y externa (principalmente desde Brasil).

Por su lado, alimentos y bebidas presentó un nivel de utilización de la capacidad instalada de 61,5%, tres puntos y medio menos que un año atrás. Eso se debe a que la elaboración de aceite y subproductos de soja registró una baja de 20,1%.

En cambio, la siderurgia pareció no acusar el impacto. En mayo registró una utilización de capacidad de 82%, cuando el año pasado era del 75,2%. Eso se debe a la demanda de la construcción y la industria automotriz. También el sector automotor mantuvo su propia dinámica. Operó al 55,2%, con una mejora del 0,7% respecto de mayo de 2017. Eso se debió a la mayor demanda brasileña. Las exportaciones de autos crecieron 7,4% ese mes.

La actividad industrial general mostró números positivos hasta el quinto mes del año. Ahí tuvo un freno del 1,2% interanual, el primero en 13 meses. Por caso, según los datos del INDEC, tan sólo 14,9% de las empresas industriales locales supone que puede haber un cambio favorable, de aquí a agosto. El 65,4% entiende que no habrá modificaciones en el escenario, mientras que 19,7% anticipa que el panorama va a ser peor.

Presionadas por la caída de las ventas y el incremento de las tasas de interés, las pequeñas y medianas industrias enfrentan una situación financiera asfixiante. Se demoran sus cobros en 30 días, y la herramienta más usual que es la venta de cheques para capital de trabajo está cerrada. El Gobierno dispuso esta semana, en acuerdo con 12 bancos, un paquete de auxilio de $26.000 millones para descuento de cheques al 29% anual.

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