29 de noviembre 2011 - 00:00

Inédito: cómo empresa argentina (Techint) compró una brasileña

Paolo Rocca
Paolo Rocca
La entrada de Techint al megagrupo brasileño Usiminas es la contracara de lo que venía pasando en la Argentina en los últimos años: empresas brasileñas comprando firmas locales. De hecho, una de las vendedoras fue Camargo Corrêa, dueña de Alpargatas y de Loma Negra, adquiridas a sus accionistas argentinos.

Techint se hizo del paquete de control de Usiminas, la principal fabricante de aceros planos de Brasil; se trata de una empresa con capacidad de producir 9,5 millones de toneladas de acero por año (el consumo en Brasil ronda los 26 millones de toneladas anuales); tiene 30.000 empleados y es un grupo integrado verticalmente: desde la extracción de mineral de hierro en sus propias minas hasta la fabricación de autopartes.

Con la operación anunciada el domingo pasó a tener el 27,7% de las acciones, pero el 43% de los votos; su socio estratégico será la japonesa Nippon Steel, que conservará su 46,1% de los votos.

El precio que pagará el holding que encabeza Paolo Rocca -al contado y en deuda- es de u$s 2.660 millones, un valor que representó una prima del 83% sobre la última cotización de las acciones preferidas que adquirió Techint.

El monto es superior en casi u$s 1.000 millones respecto de la indemnización que cobró en cuotas Techint por la venezolana Sidor, reestatizada en 2008 por el régimen chavista. No es descabellado pensar que Rocca se «sentó» sobre esa indemnización a la espera de poder comprar un reemplazo.

Es que la pérdida de Sidor había provocado una falencia importante en la estructura productiva de Ternium -el holding de Techint que agrupa a sus fábricas de aceros planos y perfiles-, que el grupo buscó subsanar casi desde el mismo día en que Hugo Chávez se quedó con la siderúrgica que había privatizado su antecesor, Carlos Andrés Pérez.

Curiosamente, la entrada de Techint a un grupo emblemático de la industria brasileña no sólo no provocó resistencia en ese país habitualmente refractario a la venta de activos locales: las calificadoras de riesgo ya pasaron de «vender» a «conservar» a los papeles de Usiminas.

ANSES

La compra a nivel formal fue hecha por Techint, Ternium y Siderar. Esta última -la ex SOMISA- fue el centro de una durísima pelea entre el Gobierno argentino y el holding siderúrgico, cuando la ANSES reclamó una silla más en el directorio de Siderar en función de su tenencia accionaria, heredada de su entrada en las AFJP. La disputa se zanjó sin demasiados daños para nadie.

En su intención de quedarse con la mayoría relativa de Usiminas, Techint debió pelear con otros dos grandes grupos locales: Gerdau -dueño en la Argentina de SIPAR- y la CSN (Companhia Siderurgica Nacional).

De hecho, la CSN -controlada por la familia Steinbruch- había hecho varios intentos por comprar el control de Usiminas, pero todos fueron bloqueados por Nippon Steel. Después de que las negociaciones con Votorantim y Camargo Corrêa no llegaran a buen puerto, CSN comenzó a comprar acciones en el mercado bursátil, pero esa estrategia la llevó a acumular apenas el 11,1% del capital accionario.

Fue en ese momento -hace pocas semanas, de hecho- que apareció la «opción Techint»: los ejecutivos del grupo argentino lograron cerrar rápidamente una operación que parecía compleja y se quedaron con una de las tres principales productoras de acero de Brasil.

En tanto, Nippon Steel no podrá hacer uso del mecanismo del «tag along», que le permite a un accionista minoritario forzar la compra de su participación en caso de que se produzca un cambio en el control de la empresa. Techint-Ternium-Siderar asumirá de hecho el manejo de la compañía, pero en los papeles los japoneses conservarán la mayoría de los votos.

Ayer, en una teleconferencia con inversores, Daniel Novegil -CEO de Ternium- dijo que la compra les permitirá «integrar la cadena de producción en la región». El grupo tiene plantas en la Argentina, México, Colombia y América Central.

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