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Inestabilidad política en Roma activó todas las alarmas en España
El ministro de Economía de España, Luis de Guindos, advirtió ayer sobre los efectos de los problemas políticos en Italia, derivados de la renuncia del premier Mario Monti, sobre su país. «Nos contagia», se quejó en medio de una escalada del riesgo soberano.
«Hoy lo estamos viendo, estamos viéndolo con el caso de Italia; cuando surgen dudas sobre la estabilidad política de un país próximo a nosotros como es Italia, inmediatamente nos contagia», reconoció el ministro de Economía español, Luis de Guindos, en declaraciones a la radio pública RNE.
Tras el anuncio el sábado por Monti de su intención «irrevocable» de dejar el cargo una vez aprobados los presupuestos italianos, la presión de los mercados se incrementó de nuevo sobre España, cuarta economía de la eurozona. Ayer por la mañana, el país debía pagar un 5,616% para financiarse a diez años y su prima de riesgo -la diferencia entre el interés exigido a España por el bono a diez años y lo que paga Alemania- subía a 430 puntos frente a los 412 del viernes.
«Todo lo que es considerado como sorpresa e incertidumbre sobre los mercados tiene consecuencias sobre la prima de riesgo española, porque la situación es extremadamente frágil», explicó Javier Castillo, analista de la firma Natixis.
Tras superar los 600 puntos este verano boreal, la prima de riesgo española se había relajado tras el anuncio en agosto por el Banco Central Europeo (BCE) de un programa de compra de deuda de los países más débiles, entre ellos España e Italia. No obstante, para Gilles Moec, analista de Deutsche Bank, España «podría estar llegando al límite de la intervención virtual, por la que la mera posibilidad de una intervención del BCE garantiza financiación a un costo aceptable».
Para activar dicho mecanismo, el BCE exige que los Estados hagan una solicitud formal de ayuda a la eurozona, sobre la que España sigue sin decidirse.
«El Gobierno tiene que elegir la mejor decisión en el mejor momento posible», reiteró ayer De Guindos, insistiendo en uno de los principales argumentos de Madrid: «La ayuda que necesita España es que se eliminen las dudas sobre el futuro de la zona euro», afirmó.
Sin embargo, al mismo tiempo, el diario El País llamaba al Gobierno de Mariano Rajoy a «pedir el rescate sin demora». «Seguir aplazando la solicitud para que intervenga el BCE en el mercado de deuda equivale a condenar a la economía a una recesión prolongada que tendrá su correlato más dramático en un mayor crecimiento del desempleo», consideraba en un editorial en portada titulado «Rescate urgente».
Para José Carlos Díez, analista de Intermoney, pese a las presiones, España debería esperar. «Lo normal es ver qué pasa en las elecciones italianas, aprovechar el colchón de liquidez que tiene el Tesoro, que es amplio, y luego, lo mejor para España sería pedir el rescate juntamente con Italia; yo creo que los países tendrían mucha más fuerza de negociación».
En opinión de Castillo, una solicitud de rescate podría «no ser suficiente». «La solvencia depende también del crecimiento», señala. De nuevo en recesión desde finales de 2011, apenas dos años después de haber salido de ella, la economía española, en crisis desde 2008 y golpeada por un desempleo del 25%, no debería, según la previsiones del Gobierno de Rajoy, empezar a recuperarse hasta 2014.
El Ejecutivo prevé que su PBI se contraiga un 0,5% en 2013, tras caer con fuerza este año, especialmente en los últimos meses. «El cuarto trimestre va a ser el más duro, va a ser el más complejo», aseguró De Guindos.
En el tercer trimestre de 2012, el PBI de España se contrajo un 0,3% respecto del anterior, en que ya había caído un 0,4%. Pese a todo, «vamos a tener un crecimiento que va
a ser menos malo» de lo previsto este año, «en torno al -1,4%, -1,3%», adelantó el ministro, cuyo Gobierno preveía hasta ahora una caída del 1,5% del PBI para 2012.
Agencia AFP


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