21 de octubre 2010 - 00:00

Inevitable, pero demasiado doloroso

Londres - Finalmente no se concretaron las medidas más drásticas en el Reino Unido. A las especulaciones muy pesimistas les siguió ayer el anuncio de planes de recorte relativamente moderados presentados por el ministro del Tesoro, George Osborne. No fue el 25% ni el 40% que se rumoreaba, aunque el presupuesto público deberá reducirse en los próximos cuatro años nada menos que un 19%. El Gobierno liberal-conservador de David Cameron volvió a probar el viejo truco político de dibujar el peor escenario, para que luego la dura realidad no se perciba tan desfavorable. ¿Entonces el Reino Unido respira aliviado? De ninguna manera.

Detrás de los fríos porcentajes, se esconden, sin embargo, 81.000 millones de libras (unos 92.000 millones de euros) que caerán víctima del lápiz rojo.

En realidad estos fondos se precisaban de manera urgente. Para policías y jueces, subsidio familiar y ayuda social, construcción de viviendas sociales, así como para renovar teatros y gimnasios vetustos.

El Reino Unido debe combatir una increíble montaña de deudas de un billón de libras, que condujo a un déficit fiscal de más del 10%, el mayor agujero fiscal entre los países que integran el G-20.

En el servicio público serán eliminados 490.000 empleos. No todos, pero gran parte engrosarán las filas de los desocupados y también deben hacer frente a costos más elevados, por ejemplo en los precios para viajar en tren o en el Impuesto al Valor Agregado, que se incrementa del 17,5% al 20%.

Cooperación

El sector privado se propone prestar cooperación y crear hasta un nuevo millón de puestos de trabajo. «Somos capaces de lograrlo», señaló David Frost, director general de la Cámara de Comercio británica.

Sin embargo, hay muchos escépticos, que estiman que la falta de pedidos del debilitado sector público y las billeteras vacías de los empleados estatales también debilitarán la economía privada y provocarán allí más desempleo.

«Hay un gran riesgo de que las personas se hundan en la pobreza», aseveró el nuevo Premio Nobel de Economía, Christopher Pissarides, de la London School of Economics, incluso antes de que se concretara el anuncio.

La oposición lo dice aún más claro: estos planes son «un juego con la existencia de numerosas personas», señaló el experto en finan-zas laborista Alan Johnson.

Lo que indigna especialmente a los opositores de la reforma es que el presupuesto de defensa para los próximos cuatro años salió bien parado, con menos del 8% de recortes (que no alcanzarán a la guarnición en Malvinas). En cambio, el ministro del Tesoro le pegó duro al área social: las comunas donde se pagan las prestaciones sociales y donde se asienta un gran número de trabajos sencillos deberán hacer frente a reducciones del 27%.

«Las prestaciones sociales se verán afectadas en forma especialmente terrible», dijo el jefe del Congreso de los Sindicatos (TUC).

Y el hecho de que incluso la familia real y la reina Isabel II no hayan sido excluidos del recorte y tengan que reducir alrededor de un 14% sus gastos entre 2012 y 2013 consuela a pocos. Un ejemplo muestra quiénes son finalmente los verdaderos afectados: la reina canceló el festejo de Navidad en diciembre para los empleados del Palacio de Buckingham, con lo que ya logró reducir los gastos en 50.000 libras.

Agencia DPA

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