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Ingenuidad futbolística

-¡Qué ingenuidad, querido, qué infantiles somos! ¿No saben que cuando un equipo es inferior juega a la pelota detenida para equiparar las diferencias? ¿Nadie les dice que no se puede jugar pasado de revoluciones y cometer infracciones innecesarias cerca del área, a un jugador que no tiene la pelota dominada y está de espaldas al arco? Al fútbol hay que saber jugarlo sin la pelotita también.
River empezó como el Barcelona, tocando por todos los sectores de la cancha y llegando en dos oportunidades, una del Cavegol y otra de Teo.
Del otro lado, un All Boys voluntarioso, con cero de juego, sabiendo que sólo un tiro libre, un centro al área o un zapatazo desde afuera podían generarle una ocasión de gol.
Y cuando River estaba para liquidarlo de contra -después del golazo de Carbonero-, cuando sólo había que afinar la puntería, viene el regalo del alocado Balanta. Y tres minutos después, cuando salimos heridos a buscar el segundo, Vangioni se tira con las piernas hacia adelante, y afuera, uno menos.
A los 3 minutos de la segunda parte, All Boys había convertido dos goles más por desinteligencias defensivas en el primero y error de Álvarez Balanta en el segundo.
-¡Nooo!¡Somos los campeones de la boludez futbolística! ¡Nos cachetea cualquiera! ¡Ese pibito que cabecea mide 2 cm menos que Pinino Mas!
A los 18 descontó Carbonero de cabeza y minutos después le anularon al Negro Balanta el gol de empate por offside de Cavenaghi. Ya estaba en la cancha Kranevitter por Teo y Ferreyra por Rojas.
-¡Maglio, sos más horrible que nosotros! ¡No cobraste la de Lanzini, no nos das este penal al Keko! ¡Escupí el fitito o andá a laburar con Maru Botana!
Y se murió el partido.


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