31 de diciembre 2021 - 00:00

Insólito minué para definir qué juez se queda con D’Alessio

Al inicio de la feria no se sabe qué magistrado intervendrá. Luego de que Lijo no aceptara la excusación de Capuchetti y Bertuzzi se la devolviera, el expediente terminó en manos de Ercolini, quien había querido sacársela a Ramos Padilla al comienzo del caso. Stornelli es querellante y procesado a la vez.

La jueza federal María Eugenia Capuchetti resolvió ayer remitirle a su colega Julián Ercolini la causa que investiga maniobras de espionaje ilegal y extorsión por las que está detenido el falso abogado Marcelo D’Alessio, en un paso más del minué por determinar qué juez debe seguir adelante con el caso que había sido investigado en Dolores por el juez Alejo Ramos Padilla.

La magistrada se declaró incompetente para intervenir en la causa y la envió “por conexidad” al juzgado de Ercolini, quien investiga otra denuncia contra el falso abogado, aquella que le formulara el fiscal Carlos Stornelli cuando acusó a D’Alessio de haberlo estafado e invocado su nombre falsamente. La paradoja detrás de este nuevo cambio de manos del caso D’Alessio es que, de aceptar la competencia, el juez Ercolini tramitará juntas dos causas que ubican a Stornelli en lugares contrapuestos: en la que se inició en el juzgado federal de Dolores el fiscal está acusado, mientras que en la otra, es denunciante. Solo en Comodoro Py.

“Se vislumbran aquí dos posibles líneas de acción: o se procede a requerir la inhibitoria al Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 10, que viene entendiendo en la causa CFP 1406/2019 desde el 12/2/19, o como desde ya adelanto habré de optar, se dispone la remisión de la presente causa FMP 88/2019 a conocimiento de dicho órgano jurisdiccional, para la tramitación conjunta de ambas causas”, sostuvo Capuchetti ayer al mediodía.

“Sin perjuicio de no desconocerse que la presente causa ostenta un más elevado grado de avance en su trámite, lo cierto es que corresponde al titular del Juzgado Criminal y Correccional N° 10 continuar con la investigación del legajo que ha reclamado para sí en el pasado, no sólo por el amplio lapso temporal que ha transcurrido desde que tomó contacto con los eventos que aquí se ventilan, sino también por el grado de conocimiento que tiene sobre ellos”, sostuvo la jueza. Hubo una picardía para con el Ercolini del pasado que había intentado quedarse con todo (infructuosamente) para salir al paso del escándalo que se suscitó apenas inició el caso en Dolores.

Ahora deberá Ercolini, titular del juzgado federal 10, decidir si se queda con el caso D’Alessio o rechaza la competencia: el escenario cambió bastante desde el tiempo en que él le había reclamado el expediente al entonces juez Ramos Padilla.

Cuando Ercolini solicitaba para su competencia la causa a Ramos Padilla, el fiscal Stornelli estaba procesado por una supuesta extorsión al empresario Pedro Etchebest -denunciante original del Caso D’Alessio- pero luego la Cámara de Mar del Plata le dictó falta de mérito y le dejó los procesamientos por los casos “Ubeira” y “Castañón”. Lo grave para el fiscal es que pretendía armar una cámara oculta contra el abogado José Manuel Ubeira que era el defensor de Federico Elaskar y colocarle presuntamente material ilegal a la exmarido de su actual pareja. La semana pasada, por decisión de la Cámara de Casación Penal, pasó a los tribunales federales de Comodoro Py, en el barrio porteño de Retiro.

Tras el sorteo de rigor, quedó en manos de la jueza Capuchetti, que primero se excusó con el argumento de que en este expediente se investiga el papel de la AFI en supuestas maniobras de espionaje ilegal, de las cuales ella fue víctima y son investigadas en otro expediente.

El caso volvió a sortearse y le cayó al juez Ariel Lijo que rechazó la inhibitoria de su colega y envió el caso a la Cámara Federal porteña para que allí se resolviera quien debe investiga. Por la mañana del último día hábil judicial, el camarista Pablo Bertuzzi había resuelto “no hacer lugar a la excusación” de Capuchetti porque “las razones que se esgrimen para sustentar la excusación en modo alguno permiten vislumbrar la posibilidad de que su imparcialidad se vea afectada, a raíz de la particular situación que se ha planteado en el caso bajo estudio”.

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