18 de marzo 2015 - 00:00

Intentan postergar tratado con Irán para después de octubre

La vicepresidenta segunda de la Casación Penal Federal, Liliana Catucci, definirá hoy la integración de la Sala que debe resolver sobre la constitucionalidad del Memorando de Entendimiento que el Gobierno rubricó con Irán. Todas las señales indicaban anoche que Catucci se apresta a integrar el tribunal con la actual titular de la Casación, Ana María Figueroa, que en las últimas semanas ha manifestado signos de acercamiento para con el oficialismo.

Actualmente dicho tribunal cuenta con Juan Carlos Gemignani -que busca acelerar los tiempos de la resolución del caso- y Luis María Cabral, por estos días distante de los sectores del kirchnerismo que ejecutan la política judicial. Integrar Sala es complejo porque todos los camaristas o bien han sido recusados en el marco del caso AMIA o cumplieron funciones jurisdiccionales en causas relacionadas con la investigación de la voladura de la mutual judía.

Para Catucci, el memorando está conectado a la investigación penal por el hecho de que su contenido afecta directamente esa pesquisa. Esta posición es inversa a la de Figueroa, que antes de partir de vacaciones el pasado viernes dijo que son asuntos inconexos y derivó el caso hacia la Sala II. Catucci terminaría inclinándose por Figueroa ante las pretensiones de otros pares que tampoco reconocen la conexidad y que han manifestado alguna voluntad de querer ingresar al debate, como es el caso de Mariano Borinsky, excusado en estas cuestiones porque un familiar directo comparte amistad con el integrante del clan de uno de los acusados en el juicio por el encubrimiento de la pista siria.

La historia de Figueroa con el kirchnerismo es serpenteante. Fue funcionaria del Ministerio de Justicia, luego pasó a la Casación, allí se acercó a Luis Cabral, del gremio de jueces, y el año pasado fue una de las estrellas en la conferencia organizada por la Corte Suprema en Mar del Plata, donde se escucharon todo tipo de mensajes críticos para con el kirchnerismo. El último giro tuvo lugar semanas atrás cuando incursionó hacia Balcarce 50 para gestionar una nominación a la Corte, aspiración que crece en varios despachos ante la cada vez más tangible realidad de que Roberto Carlés tiene pocas chances en el Senado.

El objetivo primordial del Gobierno es que la resolución del memorando se aplace hasta después de las elecciones, de ahí la inquietud cuando Gemignani fijó una audiencia para finales de este mes con el objetivo de resolver en el corto plazo. La aparición de Figueroa podría ofrecer expectativas ante un panorama que se vislumbra hostil: Gemignani es distante al kirchnerismo y Cabral, que es consejero en la Magistratura, se ha afianzado en la tesis de que por ahora lo más "conveniente" será no acompañar ninguna iniciativa trascendente que el oficialismo proponga en el cuerpo colegiado.

El debate por el memorando es un asunto espinoso en el máximo tribunal penal del país porque enciende los ánimos de jueces duramente enfrentados entre sí y que suelen protagonizar plenarios explosivos en los cuales se lanzan acusaciones garrafales y se reclaman renuncias inmediatas que luego se desmenuzan en distintas veladas judiciales.

Catucci ubicará a Figueroa en dicho terreno porque es la única jueza libre que no está alcanzada por las excusaciones y recusaciones.

Si ese rol no es para Figueroa, se debería recurrir al listado de conjueces o a un integrante de la nueva Casación ordinaria, puesta en funciones recientemente gracias al guiño de Ricardo Lorenzetti.