- ámbito
- Edición Impresa
“Intenté develar el misterio de dónde nace la creatividad”
Guelfenbein: “Tengo la suerte de que mis novelas han sido traducidas ya a quince idiomas. Y eso comenzó antes de que Coetzee elogiara mi tercera novela ‘El resto es silencio’, que fue un espaldarazo gigantesco”.
Periodista: ¿Qué cuenta en su novela que tiene título de bolero y una intriga sobre una destacada escritora y la posibilidad de que hayan intentado matarla?
Carla Guelfenbein: Todo empieza ahí, cuando Vera Sigall rueda por las escaleras y es internada inconsciente en una clínica de Santiago. Pero Daniel Estévez, su mejor amigo, vecino y confidente, un joven arquitecto, sospecha que algo ha precipitado su caída. Ahí él comienza una investigación en la cual intenta reconstruir la historia de Vera, buscando revelar los misterios que oculta la vida de esa mujer, que son los del talento y el amor. En ese andar hace al mismo tiempo un camino de autodescubrimiento, y se cuestiona su propia vida. Y aquí entran otras personas que intentan revelar el misterio de la enigmática Vera y a la vez cada uno, sin saberlo, está haciendo un camino hacia su propio interior. La historia trenza los avatares de una joven investigadora y un muchacho, en el presente, con la de una mujer (Vera Sigall) y un hombre (Horacio Infante) en los años 50. Cada uno es protagonista con su propia historia, tiene un pasado y un camino a seguir, y lo hace a partir de esa mujer que yace en coma, y que sin embargo está muy viva, es el centro en torno al cual giran todos. Hay un enigma poético que descubrirá el lector, y que tiene que ver con que en esta novela intento verbalizar el misterio de la creación, de dónde nace la creatividad. A través de diferentes puentes, de diversas historias, voy dando cuerpo a un pensamiento de cómo se produce la ficción.
P.: ¿Cuál fue el impulso que la llevó a escribir esta historia?
C.G.: La semilla de "Contigo en la distancia" es el personaje de Vera, una escritora de culto, una de esas escritoras o de esos escritores que todo el mundo dice conocer pero que nadie lee. Una mujer autodeterminada que había decidido aislarse del mundo y dedicarse a su obra. Una mujer que está basada un poco en la vida del Clarice Lispector. Esta fue la base. Qué historia iba a tener esta mujer no lo tenía claro en absoluto. Luego apareció la intención de poner en evidencia cómo se construye una ficción. Vera tiene ideas al respecto y sobre lo que ella busca como escritora. Clarice Lispector dice "la literatura no está para describir las cosas sino para crear la cosa". Ella habla mucho de la cosa. Y la cosa es ese pulso que hace que de la nada se produzca algo. Me siento muy identificada porque a mí no me interesa escribir historias de familia, sobre cosas que conozco, quiero buscar a través de la palabra un mundo particular, que no existe, que estoy creando en la medida que voy escribiendo. Todo lo que vuelco en palabras tiene que ver con mi observación y mi sentir del mundo, lo que quiero es crear un mundo para mí.
P.: En su novela usted no intenta una biografía de Clarice Lispector ni mucho menos remeda su escritura, sino que toma sus características para construir un personaje que ofrece un enigma que lleva el relato hacia una especie de thriller.
C.G.: Todo comienza por ese personaje central que está lleno de misterio, y eso hace que haya algo que descubrir dentro de la historia, que yo misma tenía que descubrir a medida de que iba escribiendo. Esta también la voluntad de explorar el suspenso como forma de dar intensidad al relato. No se trata de un suspenso como el que cuenta de crímenes, de investigaciones policíacas, sino de otra clase. Para que una novela no decaiga, para que no aburra, tiene que llevar al lector (y por tanto al autor) a la pregunta ¿qué viene después?, ¿qué va a pasar?, ¿qué ocurrirá ahora? Preguntas que en esta novela he querido llevar al extremo. Eso es una provocación al lector y un reto para el escritor, y a mí me gusta en cada novela enfrentar un desafío. Es el estímulo para poder encarar ese proyecto de tan largo aliento que es escribir una novela. Necesito no recorrer caminos que ya he recorrido, porque me voy a aburrir. La única forma de no caer en eso es buscar los propios límites como escritor, explorando nuevos espacios.
P.: Esta vez la historia avanza a través de capítulos cortos, ¿fue para darle ritmo a la novela?
C.G.: Eso le da un cierto movimiento, la historia avanza más rápido. "Contigo en la distancia" es, sin duda, la novela más compleja que he escrito. Tenía que conjugar tres voces en torno de esa mujer que está en coma, y dos tiempos, el pasado y el presente, y que no se produjeran rupturas. Lograr que siempre esté ligada una cosa con la otra. Uno de los grandes desafíos para mí fue crear la obra de Horacio Infante. Horacio fue amante de Vera en los años 50 y un celebrado poeta. Hay en la novela poemas de Horacio que no los escribí yo sino mi novio, Sebastián Edward, que es un magnífico poeta y justo en ese momento estaba escribiendo unos tanka, y le pedí unos para mí novela. A la vez tuve que construir parte de la obra de Vera Sigall, dos cuentos que están inmersos en la novela. Tratan temas que le importan a Vera pero que al mismo tiempo están relacionados con la historia real que yo estoy contando. Crear eso cruces entre la obra, la otra obra, la realidad, la ficción, el pasado, el presente, las distintas voces, fue una verdadera obra de ingeniería.
P.: Jorge Zepeda Paterson, ganador del Premio Planeta 2014, nos decía hace poco que si bien el premio era importante (600.000 euros, en su caso) lo era aún más por la difusión internacional de la novela. ¿Coincide, después de haber ganado el Premio Alfaguara de novela, concedido por unanimidad por un jurado presidido por Javier Cercas?
C.G.: Es muy cierto. Yo tengo la suerte de que mis novelas han sido traducidas ya a quince idiomas. Y eso comenzó antes de que Coetzee elogiara mi tercera novela "El resto es silencio", que fue un espaldarazo gigantesco. Hasta ahora la novela que tiene más traducciones es "La mujer de mi vida". Los escritores de América Latina viven una situación de cierta incomunicación, sus libros no llegan por lo general a otros lugares, no se difunden por el continente. Hay cantidad de libros interesantes de argentinos que a Chile no llegan. Por tanto mi posibilidad de estar simultáneamente publicando en 19 países es un privilegio enorme.
P.: Ahora, después de esta premiada novela, ¿Qué está pensando escribir?
C.G.: La historia de cuatro jóvenes que se encuentran en un hospital psiquiátrico. No tienen problemas graves psicológicos, pero todos han tenido una fractura dramática en su vida que ha terminado como por romperlos. A partir de esas vidas se desarrolla una trama dentro del hospital que no puedo contar porque estoy escribiéndola en este momento. Quiero explorar ese mundo juvenil, algo que ya vengo haciendo en mis novelas pero no de forma central. También es una novela intimista, también habla de las relaciones, pero desde un registro muy diferente, es un nuevo desafío. Tengo que desdoblarme como dice que hace el irlandés John Banville cuando escribe policiales como Benjamin Black. Él dice que tiene dos escritores adentro. Bueno ése es un modelo. Quizá la novela juvenil que escribo hasta la publique con otro nombre.
Entrevista de Máximo Soto


Dejá tu comentario