12 de agosto 2010 - 00:00

“Interview”: cine-teatro incisivo y bien actuado

Steve Buscemi demuestra que, además de actuar bien, sabe dirigir y Sienna Miller es toda una revelación en «Interview», respetuosa remake de un film del holandés Theo van Gogh.
Steve Buscemi demuestra que, además de actuar bien, sabe dirigir y Sienna Miller es toda una revelación en «Interview», respetuosa remake de un film del holandés Theo van Gogh.
«Interview» (EE.UU., 2007, habl. en inglés). Dir.: S. Buscemi. Guión: D. Schechter, S. Buscemi, T. Holman. Int.: S. Buscemi, S. Miller, T. Elders, M. Griffith, C.M.Grant.

En «El infierno tan temido», de Raúl de la Torre, sobre cuento de Juan Carlos Onetti, un periodista de turf debe reemplazar al colega de espectáculos, que se enfermó, y entrevistar a una actriz para él desconocida, que resulta ser, según sus propias palabras, «una verdadera yegua» (y no en el sentido más atractivo del término). En la original «Interview», Holanda, de Theo van Gogh, biznieto del pintor, es un periodista de la sección política quien debe suplantar al de espectáculos entrevistando a una figura de moda en la tele que, dicho en términos boxísticos, lleva varias peleas ganadas, mientras el tipo parece más bien con ganas de retirarse del cuadrilátero. Acá vemos la remake norteamericana, que pese a ser remake norteamericana es buena. La hizo Steve Buscemi, actor de Tarantino y los Coen que también sabe dirigir, e incluso ha hecho algunos capítulos de «Los Soprano». Las diferencias con el original son menores: el hombre no visita a un amigo internado, sino al hermano (ocasión para que aparezca Michael Buscemi), la figura de moda es una chica popular de soap operas y cintas de horror clase B, el actor negro Craig muMs Grant hace la diferencia de tono entre Amsterdam y Nueva York, y en cierto momento el fulano aprovecha para copiar el diario íntimo que la actriz escribe en su computadora, y mandárselo a sí mismo al Ipod que lleva en su bolsillo.

Lo básico permanece. Y lo básico es el enfrentamiento entre dos personas que se repelen de entrada, no sintonizan ni a segunda vista, pero en el loft de ella, trago va y trago viene (whisky con pastillas para el caballero, tinto con blanca para la dama) desarrollan un match de mutuas seducciones, agresiones, confesiones falsas y verdaderas, poses y sinceramientos, sobre todo en lo de miento, en fin, el hombre quiere un reportaje, la actriz acaso quiere hacer un personaje, y cada cual quiere ganarle al otro. Quién de los dos ha de imponerse, eso se verá recién en el último minuto.

Como puede colegirse, ésta es una pieza de cine-teatro mayormente desarrollado por dos intérpretes en una sola locación que muestra todo y a la vez disimula o sugiere ciertos rincones, con un libreto incisivo, bien actuado y de lindo remate. No le llega ni a los talones a ese prodigio de cine-teatro que fue «Sin testigos», de Nikita Mijalkov, pero tiene lo suyo, además nos descubre la calidad actoral de Sienna Miller (la Nikki de «Alfie»), y afirma a Buscemi como actor-director. Pequeño detalle: en cierto momento el periodista husmeando en casa de la actriz se acerca a una foto: ahí están el finado Theo van Gogh y Katja Stuurman, la intérprete original. Y en el set estaban el director de fotografía y uno de los camarógrafos de la obra original (dicho sea de paso, se hizo con una DV-Cam para cada artista y otra para planos generales).

P.S.

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