"Estas últimas semanas, unos 7.000 combatientes iraníes e iraquíes llegaron a Siria, y su primer objetivo es la defensa de la capital", afirmó un miembro de los servicios de seguridad de Damasco, que pidió el anonimato, a medios internacionales. "El contingente más importante es iraquí, agregó.
"La meta es llegar a 10.000 hombres para respaldar al Ejército sirio y las milicias progubernamentales, empezando por Damasco, y más adelante, para retomar Yisr al Shogur (en manos yihaditas desde el 25 de abril), ya que es el cierre hacia la costa mediterránea y la región de Hama, en el centro del país", agregó la misma fuente.
Tras una serie de reveses frente a los yihadistas y los rebeldes, las autoridades sirias les pidieron a sus aliados rusos e iraníes que concretizaran su apoyo con actuaciones, explicó un político sirio próximo al régimen.
Un llamado que se produce cuando los rebeldes parecen acentuar sus ofensivas. Militares sirios afirmaron que tras un acuerdo reciente entre Arabia Saudita, Qatar y Turquía, enemigos irreductibles del régimen de Al Asad, los rebeldes que apoyan, divididos durante mucho tiempo, atacan ahora decenas de miles de posiciones del ejército gubernamental.
En los últimos meses, una coalición armada liderada por el Frente al Nusra, filial siria de Al Qaeda, ha avanzado por la provincia septentrional de Idleb, que casi controla por completo, y donde ha tomado su capital homónima y la ya mencionada localidad de Yisr al Shogur, puerta de entrada al bastión costero de Al Asad en Latakia.
En paralelo, hace dos semanas, el EI conquistó la ciudad monumental de Palmira, en el centro, donde, según datos de las autoridades, asesinó a unas 400 personas desde el 16 de mayo, entre ellas menores, y donde unos 300 soldados perecieron en los enfrentamientos.
A lo largo de estos más de cuatro años de conflicto, el Ejecutivo sirio ha soportado momentos de presión, como a finales de 2012, aunque no al mismo nivel que el actual, lo cual no impide que analistas pro Al Asad afirmen que el Ejército todavía es capaz de defender las áreas bajo control gubernamental.
Además, en Siria muchos miran a uno de sus principales aliados, Irán.
"Irán no cesará su respaldo a Siria. Es una cuestión sobre el destino de los intereses iraníes en la región. Si Al Asad cae, el siguiente objetivo será (el grupo libanés) Hizbulá, apuntó el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Damasco Samir Naoum. A juicio de Naoum, "los iraníes no quieren que el EI tome todo el país. Han apoyado al régimen sirio durante cuatro años y se han gastado miles de millones de dólares".
Con el fin de elevar la moral, la televisión siria no para de mostrar videos en los que se asegura que las fuerzas armadas están en buena forma y se muestran entrenamientos de soldados, como uno en el que se los ve con el pecho desnudo y rompiendo bloques de cemento con sus propias manos.
El martes, Al Asad envió al jefe del Estado Mayor del Ejército, Alí Abdalá Ayub, a Idleb y a Hama para visitar a los uniformados en los frentes de guerra en esas regiones. Allí, Ayub hizo hincapié en la importancia de los militares a la hora de hacer frente a "las bandas terroristas" y para abortar conspiraciones "que tienen el objetivo de debilitar a Siria para que abandone su papel de resistencia frente a proyectos coloniales hostiles", informó la agencia de noticias oficial Sana.
Nadie sabe a ciencia cierta el número de efectivos de que dispone el régimen sirio para recobrar el terreno perdido.
El diario libanés As Safir, próximo a Hizbulá, reveló el martes que más de 20.000 milicianos iraquíes, iraníes y del Líbano habían entrado en la provincia de Idleb para lanzar un contraataque contra los opositores, una información que no fue confirmada por ninguna otra fuente. Por su parte, el presidente iraní, Hasan Rohaní, dijo recientemente que su país mantendrá el apoyo a Al Asad hasta el último momento, durante una visita a Teherán del jefe del Parlamento sirio, Mohamed Yihad al Laham.
| Agencias EFE y AFP, y Ámbito Financiero |

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