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El inversor avispado -sugería el pope del análisis de balances Benjamín Graham- no se guía sólo por los números contables. Existen un sinnúmero de hechos para entender dónde esta parada y hacia dónde va una firma. En este sentido la actividad en pos del bien público y en particular la más callada, brinda pistas más que importantes sobre la verdadera salud de las empresas (si ganan y son "buena gente", dan). En el caso de IRSA PCSA (que con este balance cumple su primer año con esta denominación), anotamos cosas como la donación de $2 por cada ticket emitido en sus centros comerciales en las vísperas Navideñas a unas 15 ONG de todo el país, las "fábricas de juguetes" para el día del niño -participaron unos 10.000 chicos- concientizando a los que más tienen para que hagan con sus propias manos los regalos a sus pares más carenciados, etc., etc. Pero esto no debe hacernos olvidar que el objetivo de las empresas es ganar dinero. La sociedad es propietaria y/o administra los 16 principales centros comerciales del país con más de 333.155 m2 de superficie locativa, unos 79.048 m2 de oficinas "premiun". Esto implicaría algo así como el acceso a superficie construida "de primera" en menos de u$s3.500 dólares a través de sus acciones -precios del viernes pasado-. Estrictamente sería mucho menos, si incluimos el valor de las tierras "de reserva" y los 290.000 m2 adicionales que incorporaría en los próximos años a través del plan de expansión por u$s400 millones que ya está en marcha (ampliación de 4.000 m2 en Alto Palermo, 15.000 m2 en Dot, 68.500 m2 en los edificios aledaños, 35.500 m2 en un nuevo edifico en Catalinas, etc.).
En el ínterin la vemos cerrando un año contable que ha sido "particularmente difícil" para el consumo argentino, con ventas creciendo 39%, y un resultado neto de $911.700.000, 47% mayor que el de 2015.
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