La coexistencia entre el extremismo de Hamás que gobierna en Gaza y el Estado de Israel parece haber entrado en un punto de inflexión. El Ejecutivo de Ehud Olmert lanzó el fin de semana un ataque fulminante, que tomó por sorpresa a Hamás. Tras 48 horas de ofensiva aérea, que causó cerca de 300 muertos, anoche se aguardaba un inminente ataque por tierra con la participación de miles de efectivos. El objetivo es claro: terminar con el incesante bombardeo de misiles de corto alcance con el que conviven los israelíes del Sur. (Ver más información en págs. 16, 17 y 18.)
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