19 de enero 2009 - 00:00

Israel inició el retiro de sus tropas y se cierra la tragedia en Gaza

El primer ministro saliente de Israel, Ehud Olmert, rodeado por el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy; el premier italiano, Silvio Berlusconi; y el jefe de Gobierno checo, Mirek Topolanek. Líderes europeos viajaron ayer a Israel para comenzar a negociar un cese del fuego definitivo en Gaza.
El primer ministro saliente de Israel, Ehud Olmert, rodeado por el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy; el premier italiano, Silvio Berlusconi; y el jefe de Gobierno checo, Mirek Topolanek. Líderes europeos viajaron ayer a Israel para comenzar a negociar un cese del fuego definitivo en Gaza.
Ciudad de Gaza y Jerusalén - El movimiento islamista palestino Hamás respondió ayer con un alto el fuego de una semana al anuncio unilateral de cese de hostilidades efectuado el sábado por Israel, lo que permitió al Estado judío comenzar a replegar sus tropas de la Franja de Gaza.
Tras más de tres semanas de guerra, los residentes de Gaza pudieron salir a la calle para empezar a hacer recuento de daños sufridos y recuperar cadáveres bajo los escombros, tarea que podría terminar incrementando las cifras de víctimas conocidas hasta ahora: más de 1.300 muertos (417 niños y 108 mujeres, según fuentes palestinas) y al menos 5.450 heridos (dos tercios de ellos, civiles).
A las 2 de la madrugada de ayer hora local entró en vigor el alto el fuego anunciado en la víspera por Israel, que en un principio había sido contestado por las milicias palestinas con la advertencia de que no cesarían sus ataques hasta que se abrieran los puestos fronterizos y las tropas ocupantes abandonaran Gaza. Pero ayer a la mañana Hamás y el resto de los grupos armados palestinos anunciaron también un alto el fuego de una semana, plazo que dieron al Estado judío para que retire sus tropas y negocie a través de Egipto las condiciones de una tregua estable.
Horas después, docenas de tanques y blindados israelíes comenzaron a abandonar el antiguo asentamiento judío de Nitzarim, en el sur de ciudad de Gaza, en el que permanecían desde el pasado 4 de enero. Las tropas israelíes también se retiraron de sus posiciones en la carretera de Salahedin, que mantenían cortada aislando la capital y el norte de Gaza del sur y centro de la Franja, que ayer volvieron a estar comunicadas.
Israel calificó de triunfo el desenlace de la guerra y aseguró que sus objetivos militares han sido cumplidos.
Negociaciones
Su primer ministro, Ehud Olmert, aseguró a los líderes europeos que han viajado a Medio Oriente para impulsar ahora una tregua duradera, que las tropas de su país «no tienen intención de quedarse» en la Franja. Olmert afirmó que los soldados abandonarán por completo Gaza lo antes posible, no bien se acuerde una «tregua estable».
Los líderes de España, José Luis Rodríguez Zapatero; Francia, Nicolas Sarkozy; Gran Bretaña, Gordon Brown; Alemania, Angela Merkel; e Italia, Silvio Berlusconi, llegaron ayer a Israel para convertir la tregua en un cese del fuego permanente. Lo hicieron procedentes de Egipto, donde participaron con el mismo objetivo en una cumbre en la que, entre otras personalidades, también acudieron el presidente egipcio, Hosni Mubarak; el de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás (Abú Mazen), y el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon.
Mientras, Hamás intentó hacer pasar el alto el fuego decretado por Israel como un triunfo propio.
El movimiento islamista llenó la Franja con panfletos que fueron leídos a través de los megáfonos de las mezquitas y en las que asegura que el cese de las hostilidades por parte de Israel es «una gran victoria».
Uno de sus principales líderes en Gaza, el jefe del Gobierno Ismail Haniye, afirmó que «el enemigo fracasó en alcanzar sus objetivos» y habló de «una victoria del pueblo».
Las calles de Ciudad de Gaza amanecieron ayer con más trafico que en las últimas semanas, en las que muchos sólo habían salido de sus casas por emergencias, para buscar comida, ir a los hospitales o trasladarse a lugares más seguros.
Los anuncios de alto el fuego por ambas partes no han detenido, no obstante, por completo las hostilidades e incluso ayer a la tarde se registró el lanzamiento de varios cohetes contra áreas civiles de Israel, algunos de los cuales impactaron en el este del Neguev y en la localidad de Netivot, sin causar víctimas. En tanto, un agricultor palestino perdió la vida por la mañana en el sureste de Gaza de un disparo de tropas israelíes cuando acudía a sus tierras para ver cómo habían quedado.
Pese estos incidentes, los equipos de emergencia pudieron salir para asistir a los heridos e iniciar las tareas de desescombro, que dejaron al descubierto cerca de un centenar de cadáveres. Decenas de heridos también pudieron ser atendidos tras días sepultados bajo las ruinas de los edificios destruidos por los ataques de la aviación israelí.
«Todavía hay mucha gente aislada y estamos intentando organizarnos con la parte israelí para que permitan al personal de las ambulancias en otras zonas», dijo Moaweya Hasanein, jefe de los servicios de emergencia en Gaza.
Los familiares de Azza al Samouni, una niña de seis años, hallaron ayer su cuerpo sin vida entre las ruinas de su casa, en el barrio de Al Zaitun, en el sureste de Gaza capital. Su familia ha perdido a 35 de sus miembros cuando fuerzas israelíes los obligaron a salir de sus viviendas el 5 de enero y huyeron a un almacén que luego fue bombardeado. Un resumen del dolor que dejó la confrontación.
Agencias EFE, Reuters, AFP y DPA

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