«Si no cesan completamente los disparos criminales contra Israel y sus ciudadanos, recurriremos a todos los medios posibles y a cualquier acción necesaria para que el enemigo detenga estas agresiones ilegales», afirmó en un comunicado el ministro de Defensa, Ehud Barak. Pocas horas antes, el funcionario había dicho ante el Parlamento que los israelíes estaban «comprometidos en una guerra hasta el final contra Hamás y sus aliados».
El viceprimer ministro, Haim Ramon, dio fuerza a esas declaraciones y afirmó que «el objetivo de la operación es derrocar el régimen de Hamás». «Después de la ofensiva no quedará ningún edificio de Hamás en pie en Gaza», aseguró en la misma línea el jefe adjunto del Estado Mayor, el general Dan Harel.
Amenaza terrestre
Hasta ahora, las autoridades israelíes afirmaban que el fin de la estrategia militar llamada Plomo Fundido era terminar con los lanzamientos de misiles contra el sur de su país desde la Franja de Gaza, controlada por Hamás, que arrebató el poder al presidente palestino Mahmud Abás en junio de 2007.
Dejando planear la amenaza de una ofensiva terrestre, Israel dio luz verde el domingo a la movilización de 6.500 reservistas. Y ayer, se desplegaron en la frontera refuerzos de infantería y tanques blindados, según indicaron testigos. Esa zona fue declarada «zona militar cerrada» por las fuerzas israelíes, una medida que suele ser el preludio del lanzamiento de operaciones terrestres. Al cierre de esta edición el ejército llevaba a cabo decenas de ataques aéreos contra instalaciones ministeriales y de seguridad de Hamás.
Anoche un hombre murió cuando un misil palestino cayó en el kibbutz de Nahal Oz, al norte de la Franja de Gaza, mientras que una mujer falleció en Ashdod por la misma causa, informó la prensa local. En el otro lado de la frontera, según el último balance proporcionado por el jefe de los servicios de emergencias de la Franja de Gaza, Muawiya Hasanein, desde el sábado los ataques aéreos israelíes dejaron un total de 360 muertos y 1.550 heridos.
En ese aspecto, Christopher Gunness, portavoz de UNRWA, la agencia de la ONU de ayuda a los refugiados palestinos, dio parte de 57 muertos civiles, de los cuales 21 son niños y al menos siete mujeres, según los datos obtenidos a través de fuentes hospitalarias. Entre las víctimas se encuentran cinco hermanas, que fallecieron luego de que se derrumbara el techo de la mezquita donde se encontraban por un cohete israelí.
Caos
Por su parte, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) relató que la situación en las clínicas es «caótica» y denunció que los alimentos básicos están subiendo de precio rápida-mente. La organización dijo que las calles de Gaza permanecen vacías con la excepción de las colas que hay frente a las panaderías, en vista de la escasez generalizada de alimentos por el bloqueo israelí de los cruces de frontera.
Ante urgente necesidad de ayuda humanitaria, Israel permitió la entrada a Gaza de camiones con víveres y medicamentos, indicaron fuentes oficiales, que precisaron que el domingo entraron en la Franja 150 toneladas de comida, mientras que ayer se introdujo la carga de un centenar de camiones.
En medio del caos, testigos relataron que un hombre armado en una motocicleta mató a disparos a un compatriota palestino cerca de un hospital de Gaza, mientras militantes saldan cuentas con aquellos que sospechan colaboraron con Israel.
En el Líbano, el jefe del grupo Hezbolá, Hasan Nasralá, hizo ayer un llamado para una nueva intifada contra Israel no sólo en la Franja de Gaza, sino también en el mundo árabe.
| Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA |


Dejá tu comentario