Entre otros edificios, resultó afectada una escuela que había sido renovada hace pocos años a prueba de sismos, informaron medios locales.
Los rescatistas todavía continúan buscando a supervivientes bajo los escombros de Amatrice, pero desde el jueves no se ha vuelto a rescatar a nadie con vida. Ahora los esfuerzos se centran en realojar a los supervivientes en casi 60 campamentos, explicó el jefe de los servicios de Protección Civil, Fabrizio Curcio.
Mientras tanto, Italia piensa en la reconstrucción de Amatrice. Según los expertos, en la parte central del país hay que contar con que cada diez años se producirá un sismo de magnitud 6 o superior. Sin embargo, más del 50% de las viviendas privadas no cumplen con las medidas de seguridad, según cálculos del Consejo Nacional de Ingenieros. El refuerzo a prueba de sismos de los edificios de las zonas más amenazadas costaría hasta 36.000 millones de euros, apunta dicho organismo.
Según el ex primer ministro italiano Romano Prodi, en las regiones de alto riesgo sísmico se edificaron casas "sin sentido común y sin previsión", y esto tiene que cambiar.
En un artículo publicado en el diario "Il Messaggero", el político socialdemócrata exigió que se establezcan normas concretas para programas de construcción y recursos financieros, así como una clara definición de las competencias del Estado, de las regiones y de los municipios. "Ya no debemos tener como objetivo ampliar las ciudades y los pueblos a toda costa, sino hacer seguro lo que existe", advirtió.
Ante la situación actual, el Gobierno de Italia pedirá a la Unión Europea (UE) poder incumplir el déficit para invertir miles de millones de euros en medidas de prevención antisísmica, informó el viceministro de Economía, Enrico Zanetti, en declaraciones al diario "La Stampa".
| Agencia dpa |


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