- ámbito
- Edición Impresa
Japón: ya hay tres plantas nucleares con fugas. Hablan de alta radiación
La costa noreste de Japón sigue brindando una imagen sobrecogedora de devastación (arriba). La planta nuclear del Fukushima I sigue siendo el centro de la preocupación, dada la imposibilidad de los técnicos de enfriar los reactores averiados por el sismo (abajo izquierda). Pese a la difícil situación humanitaria, la población mantiene la calma (abajo derecha).
Es la planta de Fukushima, cuyos tres reactores tienen problemas desde el terremoto, es la que más preocupa a las autoridades. Tras la explosión del sábado en su reactor número 1 y los problemas en el reactor 3, el gestor de la planta reconoció ayer que también el número 2 necesitaba que se inyectara agua de mar para refrigerarlo. Incluso se liberó vapor radiactivo al aire para intentar aliviar la presión sobre el reactor.
De acuerdo con el Instituto de Seguridad Nuclear Francés, una emisión de radiactividad «importante» se verificó en esa central. Según la fuente, que obtuvo la información a través de la embajada francesa en Tokio, «simultáneamente a la explosión» del sábado en la planta hubo una «importante» pérdida en el ambiente circundante.
Retractación
Los problemas en dos reactores de la planta de Fukushima podrían haber conducido a una fusión de núcleo, aunque los informes de autoridades del Gobierno y de expertos no dejaron claro si se había llegado a ese extremo.
El portavoz del Gobierno japonés, Yukio Edano, se retractó ayer sobre una posible «fusión parcial del núcleo» en el reactor 3, pocas horas después de sus primeras declaraciones. No obstante, el primer ministro, Naoto Kan, calificó como «alarmante» la situación en la planta. A 50 kilómetros de allí, los expertos midieron una radiactividad 400 veces mayor que lo normal.
Fuentes de Greenpeace añadieron que el reactor 3 de Fukushima opera con combustible nuclear de mezcla de óxidos, que contienen plutonio. Este elemento no es sólo radiactivo, sino también altamente tóxico.
Christoph von Lieven, experto de la organización en energía, acusó a autoridades del Gobierno y operadores de las plantas atómicas de ocultar información clave. Von Lieven indicó que el sitio está cerrado y que no hay mediciones independientes de radiactividad ni «informes del Gobierno o de los administradores de los que uno se pueda fiar».
A pesar de la alerta que se generó tras el sismo, tanto las autoridades como los responsables de las plantas nucleares se esfuerzan en enviar mensajes de tranquilidad. «La temperatura del reactor desciende regularmente», anunció Japan Atomic Power, gestora de la central nuclear Tokai Nº 2 (en la provincia de Ibaraki), poco después que la agencia Kyodo anunció que el sistema de refrigeración de la planta se había detenido tras el tsunami, lo que daría lugar a fugas.
Sobre Onagawa (Miyagi), la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) anunció que se había declarado el «primer estado de emergencia» tras haberse detectado niveles de radiactividad elevados en las inmediaciones de la central.
Poco después, fuentes locales precisaron que el aumento de la radiación en esa zona procedía de la fuga radiactiva en Fukushima I, 150 kilómetros al Sur, y que estaba entre los niveles de radiación seguros, similares a los recibidos al hacerse una radiografía.
En ese marco, los expertos japoneses temen que el material radiactivo desplazado hacia el Este en aguas del Pacífico pueda llegar hoy a través de lluvia. El biólogo italiano Matteo Guerrini, del Consejo Nacional para las Investigaciones, quien vive hace ocho meses en Tokio, afirmó que ese riesgo fue informado por la televisión japonesa.
Los expertos aconsejan no salir a las calles, o hacerlo con protecciones e higienizar el rostro y las manos, como también lavar las verduras de cultivo abierto, manifestó Guerrini.
De acuerdo con especialistas, las emisiones radiactivas de una determinada magnitud son dañinas para la salud e incluso mortales, ya que pueden destruir las células.
Los daños son diferentes y dependen de la duración, el tipo y la fortaleza de la radiación. Una baja dosis puede cambiar la herencia genética y desencadenar cáncer a largo plazo: especialmente leucemia y cáncer de tiroides, de pulmones o de pecho.
Mientras tanto, la exposición a dosis más altas de radiación provoca fiebre, malestar, quemaduras de la piel y la región bucal, así como caída del pelo, hemorragias internas y en el peor caso, la muerte.
Agencias EFE, AFP, DPA, Reuters y ANSA


Dejá tu comentario