31 de julio 2015 - 00:00

Jerusalén: grave ataque de religioso en una marcha gay

El ultraortodoxo Yishai Shlisel atacó con un puñal a los manifestantes e inmediatamente fue reducido. Sin embargo, provocó heridas de importancia a varias personas.
El ultraortodoxo Yishai Shlisel atacó con un puñal a los manifestantes e inmediatamente fue reducido. Sin embargo, provocó heridas de importancia a varias personas.
Jerusalén - La marcha del orgullo gay en esta ciudad se volvió a teñir de sangre ayer con el apuñalamiento de seis personas, una de las cuales quedó en estado crítico, en un ataque perpetrado por el mismo ultraortodoxo judío que en 2005 había herido a tres participantes en otra manifestación de esa comunidad.

El ataque ocurrió a mitad del recorrido de apenas 1.200 metros que une los parques de la Independencia y de la Campana, en el centro de Jerusalén y fuera de las zonas más pobladas por religiosos, y único tramo autorizado por la Policía ante la sensibilidad que la marcha despierta siempre entre la población religiosa de la ciudad santa.

"Fue como un atentado, todo estaba lleno de sangre. Es una situación insoportable. Nadie es consciente de la homofobia que hay en nuestras calles, y no sólo de los ortodoxos, también de los laicos", dijo Idi Mozes, miembro de la comunidad y defensora de derechos sociales en el Parlamento israelí (Kneset).

La Policía confirmó poco después que se trataba de un único autor, al que identificó como Yishai Shlisel, un ultraortodoxo liberado hace sólo tres semanas de prisión tras cumplir una condena de diez años por un ataque idéntico en el que consiguió apuñalar a tres personas.

La marcha de Jerusalén, que a diferencia de la de Tel Aviv es una protesta contra la discriminación de la comunidad de gays, lesbianas y transexuales en la ciudad, estaba custodiada por cientos de agentes de varios cuerpos de la Policía y por un helicóptero que sobrevolaba la zona.

Pero el vasto despliegue policial no fue suficiente para impedir la rápida carrera del atacante, que se había escondido tras el muro de un pequeño supermercado desde el que asaltó a sus víctimas en medio de la confusión.

Según fuentes médicas, una mujer fue internada en el hospital Shaarei Tzedek en estado crítico, mientras que otras dos personas sufrieron lesiones severas y tres de carácter leve.

Entre los participantes se propagó inmediatamente el silencio y se desató una cadena de quejas contra el Gobierno del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por no tomar medidas para impedir la homofobia.

Justicia

"Este ataque nos recuerda lo que todos quieren olvidar: que los homófobos hacen lo que quieren", se lamentó Yuri Shmilovich, de 32 años, que llegó desde Haifa (norte) y que sostuvo que "los gays, lesbianas y transexuales deben esconderse todo el tiempo".

En una enérgica condena del ataque, varios miembros del Gobierno, entre ellos el primer ministro, aseguraron que el agresor será llevado ante la Justicia.

Netanyahu señaló en un comunicado que "es un caso muy grave y llevaremos ante la Justicia a los responsables de este acto. En el Estado de Israel la libertad de elección del individuo es uno de los valores básicos. Debemos garantizar que en Israel todo hombre y toda mujer vivan con seguridad cualesquiera que sean sus elecciones".

El titular de Seguridad Interior, Guilad Erdán, convocó a altos mandos de la Policía de urgencia anoche para analizar cómo Shlizel consiguió burlar el exhaustivo operativo de seguridad.

Luba Samri, portavoz de la Policía, indicó que no existía ninguna orden de alejamiento de la marcha para el atacante, que en 2006 dijo al confesar los hechos que había actuado "en nombre de Dios" porque "no podía permitirse semejante abominación" en la ciudad santa.

Ningún representante del Gobierno ni político de peso apoyó ayer con su presencia esta protesta anual por la igualdad y la tolerancia en la ciudad santa, a diferencia de la que se celebra en Tel Aviv, de proporciones mucho mayores y donde se dejan ver los principales políticos progresistas.

A pesar del ataque, los cerca de cinco mil participantes siguieron la marcha hasta llegar al parque de la Campana, lentamente y en silencio.

Agencias EFE, AFP y ANSA

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