27 de julio 2015 - 00:00

Jerusalén, otra vez al borde del estallido

Cientos de policías israelíes  se enfrentaron a palestinos en el interior de la mezquita de Al Aqsa, cuando los fieles se atrincheraron para impedir que judíos ultraortodoxos rezasen  allí.
Cientos de policías israelíes se enfrentaron a palestinos en el interior de la mezquita de Al Aqsa, cuando los fieles se atrincheraron para impedir que judíos ultraortodoxos rezasen allí.
 Jerusalén - La Policía israelí ingresó ayer en la mezquita de Al Aqsa, el tercer lugar sagrado para el islam situado en la Ciudad Vieja de Jerusalén, para detener los enfrentamientos desencadenados tras la llegada de judíos ultraortodoxos, lo que causó al menos 19 heridos.

"Varios amotinados enmascarados entraron en la mezquita y empezaron a lanzar piedras y adoquines desde dentro", indicó la Policía en un comunicado explicando que varios agentes resultaron heridos. "Para prevenir que hubiera más policías heridos las fuerzas de la Policía entraron unos metros dentro y cerraron las puertas de la mezquita con los amotinados dentro", agregó.

Testigos cifraron en 300 los agentes que entraron al recinto y en 200 los palestinos que se encontraban en el interior.

Al menos 19 guardas de la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén resultaron heridos ayer, según el director del recinto donde se encuentra la mezquita de Al Aqsa, Omar Kiswani.

La Explanada de las Mezquitas, a la que los judíos llaman el Monte del Templo y consideran su primer lugar sagrado, está administrada por un statu quo heredado del conflicto de 1967, según el cual judíos y musulmanes pueden acceder, pero los judíos no tienen derecho a rezar.

Sin embargo, en la madrugada de ayer varios judíos empezaron a celebrar el Tisha BeAv, que conmemora en su calendario la destrucción de los dos templos que se encontraban en la Explanada y de los que el Muro de las Lamentaciones, en la parte baja de la Explanada, es el último vestigio.

Algunos ultraortodoxos habrían intentado rezar en los accesos de la Explanada, motivando los enfrentamientos.

"Los actos de violencia y terrorismo cometidos especialmente en un día como hoy en lugares sagrados contra feligreses deben ser condenados inequívocamente", instó el presidente israelí, Reuvén Rivlin, al dar su apoyo a las Fuerzas de Seguridad.

En noviembre del año pasado se habían producido enfrentamientos similares, ante los que Israel tomó la decisión muy poco frecuente de cerrar la Explanada, provocando una crisis diplomática con Jordania, encargada de la supervisión del lugar santo.

Ayer, el Gobierno jordano denunció, en un comunicado, "la irrupción de las fuerzas israelíes, de colonos y del ministro de Agricultura, Uri Ariel, y el ataque contra los guardias de los santuarios".

Agencias AFP y EFE

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