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Jorge Canale: un arte de resonancia oriental
Jorge Canale: mientras prepara su muestra «Reconvención» en el Centro Cultural Recoleta, planifica sus exposiciones en China para 2013/2014.
Fue en 2007 cuando recibió la invitación de participar, junto con artistas como Luis Benedit y Rogelio Polesello, de un envío organizado por el país a la embajada argentina en Pakistán. Allí dos de sus cuadros se mostraron en el Shakir Ali Museum, de Lahore. Pero, lo que pudo haber terminado en ese momento como un mojón más dentro del currículum, tuvo en cambio una proyección que continúa hasta hoy. Es en ese punto donde el azar deja de actuar.
«Asia tiene un mercado cultural muy interconectado», agrega Canale. «Quizá esa tradición milenaria juegue su parte, otorgue una especie de extraña unidad a culturas muy distintas entre sí. Lo cierto es que esa exposición en Lahore tuvo un efecto poderoso. Mientras que yo, de regreso, continué con otras muestras en el país como El matadero, en Daniel Maman, preparaba a la vez mi segunda exposición asiática que fue Lluvia ácida, ya unipersonal, en la Galería Nacional de Indonesia, en Jakarta. Eso fue en mayo de 2009, y una de las obras pasó a formar parte de la colección permanente
de esa galería en donde hay también, por ejemplo, obras de Miró y Kandinski». «Lluvia ácida» se trasladó, al año siguiente, a la galería La Lanta de Tailandia, en Bangkok.
Canale pone siempre de relieve su formación jesuita en la Universidad del Salvador, una base que, según él, tuvo también fuerte influencia en la conexión que se establece entre su forma de concebir el arte y la sensibilidad asiática, y no sólo por lo que puede explicar la historia sobre las misiones de la Compañía de Jesús en Asia. El título de su tercera muestra en Oriente, «Rizoma», habla de esa relación. «El rizoma es un concepto que ha tratado occidente a través de filósofos como Gilles Deleuze. Se trata de un tipo de raíz diferente de la arbórea: es horizontal, y de ella crecen brotes simultáneos en distintas partes. Para mí, esa es la marca de lo democrático, de la invasión democrática. De la relación entre las enseñanzas de Ignacio de Loyola y Oriente».
La relación integradora artista-obra es otro de los puntales de este vínculo. «Las raíces, que no se conocen, sostienen el concepto de que el espectador es el último demiurgo», agrega Canale. «El gran desafío en una geografía cultural como la asiática es la existencia de una obra que se vale por sí misma, donde el artista no existe. Ese es un shock cultural fuerte. Tengo la sensación de que lo que estoy
haciendo en Asia es una instalación, y no descuento que alguna vez conviviré con los asiáticos para crear allí mismo, en ese mismo espacio,
alimentándome de sus mismos elementos, en el sentido físico y espiritual de la palabra».
A la vez que planifica una exposición en China para 2013/2014, Canale está dando los últimos detalles a su próxima muestra en solitario en Buenos Aires. Se llamará «Reconvención», en el Centro Cultural Recoleta, en diciembre de este año.
Entrevista de M.Z.


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